sábado, 24 de enero de 2026

¡Compren las mejores manzanas!

Era una vendedora de manzanas. La buena mujer acudía cada mañana al mercado a vender su mercancía. Pero pasadas las horas apenas lograba vender algún kilo. Con el paso del tiempo el poco éxito de sus ventas hizo que la mujer se fuera desanimando.
Una mañana se acercó un joven a su puesto. Al verla triste y desanimada le preguntó qué le pasaba.
— “Ya ves –respondió la mujer– cada mañana acudo a este mercado a vender mis manzanas, pero cuando la tarde cae apenas he logrado vender algún kilo. Mis manzanas no deben ser buenas”.
De repente y sin que nadie se lo pidiera el joven comenzó a gritar:
— “Compren, compren las mejores manzanas de la huerta. Recién recogidas para llevarlas a su mesa... compren”.
Al sonido de los gritos se fueron formando corros de personas alrededor de la vendedora y muchas personas pedían ansiosamente algunos kilos de manzanas. Al cabo de pocas horas la mujer había vendido toda su mercancía.
— “¿Cómo lo has hecho? –preguntó la mujer– Durante muchas semanas he acudido a este mercado y no he logrado vender mi mercancía y tú en solo un par de horas has logrado vender más de lo que yo he vendido a lo largo de todo ese tiempo”.
— “Ha sido muy fácil” –respondió el joven– tus manzanas eran muy buenas, pero ni tu ni ellos lo sabían. Alguien tenía que decírselo.

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