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jueves, 6 de agosto de 2026

Transfiguración de Cristo

             Ximo Cerdà, rezando voy

Sin embargo, es necesario regresar.
Sería maravilloso quedarse aquí, montar tres tiendas
(aunque yo no me refugie en ninguna de ellas),
recostarme en tu regazo,
escucharte hablar para siempre,
enmudecer a tu contacto y presencia,
permanecer en ti, ajeno a todo.
Pero me miras, sonríes, y acaricias mi ingenuidad.
«Hay que bajar», dices. «Lo entiendes, ¿verdad?»
A mi pesar, asiento.
Hay que bajar, me repito, a la piedra y al barro,
al polvo del camino, y al humo de las ciudades.
Para experimentar el delicioso placer
de encontrarte por sorpresa
en el rincón más insospechado de la batalla cotidiana.
Así pues, está decidido;
tomo un poco de aire y emprendo el descenso.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Aquí estoy, Señor

Aquí estoy, porque me has llamado, Señor.
Aquí estoy, para entrar en tu proyecto
y hacerlo carne en mi vida.
Aquí estoy, Señor Jesús,
quiero aceptar tu plan con riesgo
y lanzarme a tu programa de vida,
en tu manera de vivir para alumbrar vida.
Aquí estoy, Señor Jesús,
para cumplir tu voluntad,
la misma que tú cumpliste en la llamada del Padre.
Aquí estoy, en Comunión
para hacer de mi existencia
llama que no se apague.
Quiero ser, Señor Jesús, como la arcilla en tus manos.
Me pongo en tus manos, Señor de mi vida
para que se realice tu obra.
Tú estás presente
en la fuerza de tu Espíritu que hermana a los hombres
que se olvidan de sus cosas y se dan sin recibir nada.
Tú estás presente, Señor, en tu espíritu.
Tú caminas conmigo. Amén.

jueves, 30 de julio de 2026

Me llamaste ‘amigo’

          José María R. Olaizola, SJ

Tú me buscabas a mí. Yo buscaba respuestas.
Te pedí un horizonte, huellas en el mapa,
instrucciones claras.
Esperaba plazos, señas, objetivos.
Tenía miedo de no saber,
de no poder, de no llegar.
Reclamaba un equipaje
que me diera seguridad,
una ruta que prometiera llegadas.
Exigía garantías, condiciones tolerables.
Me llamaste 'amigo'.
Y en esa palabra desmontaste agobios,
rompiste exigencias, callaste temores.
Tú eras la respuesta, el plazo, la ofrenda.
Tú eras el camino, y la única meta.
Sin más condiciones. No dándome nada
de lo que pedía, me lo diste todo.

martes, 28 de julio de 2026

Himno de Laudes

En esta luz del nuevo día
que me concedes, oh Señor,
dame mi parte de alegría
y haz que consiga ser mejor.
Dichoso yo, si al fin del día
un odio menos llevo en mí,
si una luz más mis pasos guía
y si un error más yo extinguí.
Que cada tumbo en el sendero
me vaya haciendo conocer
cada pedrusco traicionero
que mi ojo ruin no supo ver.
Que ame a los seres este día,
que a todo trance ame la luz,
que ame mi gozo y mi agonía,
que ame el amor y ame la cruz. Amén.

sábado, 25 de julio de 2026

A Santiago Apóstol

 Señor Jesús, Tú me llamas, como llamaste a Santiago,

cuando estaba en la barca con su padre y su hermano.
Y yo quiero responderte como él, sin excusas, sin dejarlo para mañana;
quiero responder a tus llamadas, a las llamadas de la conciencia y de los hermanos,
con prontitud, inmediatamente.
Señor, tu cercanía, tu amor, tus palabras cambiaron radicalmente la vida del Apóstol.
Aquel hombre violento, hijo del trueno, buscador de grandezas,
dispuesto a pedir fuego del cielo para consumir una ciudad que no te recibió;
 no muchos años después, cuando llegó el momento de morir martirizado,
no se echó atrás y lo dio todo.
Ayúdanos a estar cerca de ti, a acoger tu Palabra y tu amor,
 para que nuestra vida cambie, como se transforma el barro en manos del alfarero.
Señor, Tú hiciste de Santiago un gran evangelizador.
Con la ayuda de la Virgen, tuvo claro que no se podía guardar para sí el tesoro de su fe
y la anunció con mucho valor a pesar de dificultades y persecuciones,
convencido de que cuantos más reciban la gracia,
mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios Padre.
Qué nuestras palabras y nuestros compromisos, nuestra alegría y nuestra esperanza
anuncien a todos que Tú, Jesús, eres el Amor que siempre nos acompaña y nos salva
y el Camino que nos conduce a la Felicidad más grande.

sábado, 13 de junio de 2026

             (Hoy celebramos su fiesta

O Inmaculado Corazón de María, camino seguro al Corazón de Cristo;
refugio seguro de nosotros pecadores;
nueva arca donde nos refugiamos en la tempestad.
A tu Corazón Inmaculado, oh Madre Santísima, queremos consagrarnos hoy;
y guarecernos dentro de tu corazón, mientras pasa la tormenta.
Queremos ser tuyos, oh Madre. Te pedimos que nos defiendas, que nos protejas,
que nos guíes, que nos guíes hacia la perfecta comunión con el Corazón de tu Hijo.
Nos acogemos y nos consagramos a tu Corazón Inmaculado,
lugar lleno de gracia y luz, lleno de amor y santidad.
Que dentro de tu Corazón Inmaculado, las fuerzas del Maligno no nos alcancen.
Queremos ser posesión y propiedad tuya, guarda, oh Madre de Amor, lo que es tuyo.
Virgen Santísima, te pedimos que triunfe tu corazón en nuestros corazones,
triunfe en la Iglesia, triunfe en el mundo, para que triunfando tu Corazón,
triunfe la gracia sobre el pecado, la luz sobre la oscuridad, el amor sobre el egoísmo.
Todos nosotros en unidad de corazón entramos hoy en tu Corazón.
Gracias, oh Virgen Santísima, por acogernos con Corazón de Madre.

jueves, 11 de junio de 2026

En tu nombre

              J. Mª R. Olaizola S.J.

En tu nombre recorreré caminos,
afrontaré tristezas, desvelaré misterios,
veré luz en la niebla, abrazaré motivos,
renunciaré a la guerra.
Pondré a rendir talentos, trabajaré la tierra
donde han de echar raíces tu cruz y tu promesa.
En tu nombre me opondré a la injusticia,
perdonaré las deudas,
palabras de ternura escribiré en la arena
daré la espalda al odio,
cinco panes, dos peces llevaré como ofrenda.
En tu nombre daré un salto al vacío,
amaré sin reservas saldré de laberintos, descubriré tu senda,
reiré como un niño sin miedo a la tormenta,
viviré el evangelio, me sentaré a tu mesa.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Pedí a Dios...

Le pedí a Dios estar en primera fila. y Él me colocó en el último lugar para que conociera la paciencia y la humildad.
Le pedí a Dios ser yo el centro del mundo. y Él me enseñó que la vanidad me aparta del centro de cualquier cosa.
Le pedí a Dios fama y gloria, y Él me concedió sencillez y comprensión para que mi ego no hiera a los demás.
Le pedí a Dios un auto que viajara veloz, y Él me concedió un paso firme por el sendero correcto para que no atropellara mis sentimientos.
Le pedí a Dios tener una mansión, pero Él me dio una pequeña casa llena de ternura y amor.
Le pedí a Dios poseer mucho dinero para tener muchos amigos... pero Él me concedió algo mejor. me ofreció una amistad, no a cambio de dinero, sino de mi sinceridad.
Le pedí a Dios mucha salud para conquistar mis anhelos... pero Él me concedió enfermedad para que conquistara la paciencia y uno que otro sueño. para que creyera más en Él y mi ego se elevara hasta el cielo.
Le pedí a Dios una bella apariencia física y sin embargo. Él me dio sensibilidad y belleza espiritual para que no me sintiera más que los demás.
Le pedí a Dios ser siempre feliz... pero Él me hizo conocer la tristeza para que comprendiera que la vida no solo está compuesta de cosas bellas, y aprendiera a tener la compasión de todos los demás.
Le pedí a Dios un carácter fuerte... pero Él me concedió un corazón blando y un carácter pasivo para que aprendiera a amar y ayudar a los demás.
Le pedí a Dios nunca llorar y, sin embargo. Él me hizo derramar una lágrima en el corazón al sentirme impotente para ayudar a un ser amado. por no poder transmitirle palabras de aliento. por no poder demostrarle lo mucho que lo quiero.
Le pedí a Dios tener el mundo a mis pies... pero Él me hizo comprender que es mejor tener amigos en el corazón.
Por eso, Dios mío. nunca me concedas todo lo que te pido, solo concédeme lo que Tú, hasta hoy, me has concedido".

miércoles, 13 de mayo de 2026

Ave María de Fátima

El trece de mayo, la Virgen María
bajó de los cielos a Cova de Iría
Ave, ave, ave, María(bis)

A tres pastorcitos, la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón
Ave, ave, ave, María(bis)

Haced penitencia, haced oración
por los pecadores, implorad perdón.
Ave, ave, ave, María(bis)

El Santo Rosario, constantes rezad
y la paz del mundo el Señor dará.
Ave, ave, ave, María(bis)

De vuestros hijitos ¡oh Madre! escuchad
la tierna plegaria y dadnos la paz
Ave, ave, ave, María(bis)

¡Qué llena de encantos se ofrece María!…
¡qué bella y qué pura en Cova de Iría!
Ave, ave, ave, María(bis)

domingo, 10 de mayo de 2026

Comunión

        Jaime Foces Gil  (Rezandovoy)

¿Cómo es que quieres acercarte tú a mi casa?
¿Cómo, si yo apenas te visito?
¿Cómo, si muchas veces no entro siquiera a saludarte?
¿Cómo, si pienso que a nadie, a ti tampoco, le he importado?
Y, sin embargo, estás, día tras día, esperando que quizás hoy cruce tu puerta,
ansioso de que llegue a ti y te mire, con tus brazos en cruz, de par en par abiertos.
Padre, ayúdame a encontrarte,
en la mirada limpia de los niños, en las prisas de este mundo mío,
en los esfuerzos que hacen los hermanos por llevar, cada jornada,
la cultura y el pan hasta su casa.
En tu Casa, Señor, en la penumbra.
En las calles abiertas a la gente.
En la risa y el llanto de mi vida cotidiana.
En la respiración, el aire, el humo de la hoguera
que arde en tu corazón… ya sé que por mi causa.

sábado, 9 de mayo de 2026

Por tu gracia

Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Aunque me pesen los pies,
aunque me duela la espalda.
Aunque las inclemencias del camino caigan sobre mí,
y el calor del sol me abrase, o el frío me haga tiritar.
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Sabiendo que tú caminas a mi lado
y que, a pesar de las inclemencias,
pronto llegará el siguiente recodo en el camino
en el que tú y yo nos sentaremos a descansar,
y allí, entre bromas y risas, como dos buenos amigos,
degustaremos la satisfacción 
de saber que la jornada nos ha llevado
un poco más lejos de donde empezó.
Por tu gracia, Señor… Por tu gracia.

domingo, 29 de marzo de 2026

Si no os hacéis como niños...

Los padres de Pedro murieron como consecuencia de la miseria muy pronto. Él recordaba las últimas palabras de su mama: “Adiós te dejo solo aquí en la tierra; sé bueno y persevera en la oración, que un día nos encontraremos en el cielo”.
Pedro quedo solo en el mundo. Tenía apenas seis años, y una vecina caritativa lo acogió, dividiendo con él su pan de cada día. Entretanto, por más que se esforzaba en cuidar del niño, el corazón del pequeño huérfano estaba siempre junto a sus padres ausentes, que ansiaba por reencontrar.
En una de las largas noches que pasaba despierto, fue tomado por un pensamiento:
— ¡Ah, el cielo! Debe de ser un lugar de mucha alegría, porque papá y mamá fueron allí y no pensaron siquiera en volver. Estoy seguro de que en el cielo no debe de faltar nada. Pero… ¿Por qué no me llevaron con ellos? ¡Si yo pudiese ir a su encuentro, los abrazaría y besaría!

Desde aquel día, Pedro se le metió en la cabeza la idea de marchar al cielo en busca de sus padres. Cierta mañana, sin decir nada a nadie, juntó en un fardo la poca ropa que tenía y se puso en camino. Después de mucho andar, llegó a una aldea. Llegó tan exhausto que cayó delante de una puerta donde había una cruz. Era la casa parroquial de la iglesia del pueblo.
El buen sacerdote oyó un gemido y salió para ver qué pasaba, encontrándose al niño echado en el suelo.
— ¿Quién eres tú y de dónde vienes?
— Soy Pedro, mis papas me dejaron solo porque se fueron al cielo. Mamá me dijo que los encontraría un día allá, pero ¿dónde está ese dichoso cielo? ¡Hace mucho que estoy caminando para encontrarlo!
— Ven conmigo, pequeño, dijo el padre compadecido. Vamos juntos a buscar a tus padres.
El huérfano se quedó a vivir con el bondadoso sacerdote, y junto a él se sentía menos infeliz. Sin embargo, su pensamiento continuaba fijo en encontrar el cielo.
— En fin, señor cura, le volvió a preguntar un día. ¿Dónde está el cielo? ¿Por qué usted no me lleva allá, como prometió?
— Reza a Dios, hijo mío. Él es tan dadivoso que nos ayudará a encontrarlo.
Pedro dirigió, entonces, sus oraciones fervorosas al Altísimo. Nada era tan conmovedor como verlo de rodillas delante del altar, con las manos juntas para rezar. Ese era su lugar preferido, donde en el silencio del recinto sagrado sus tristezas se calmaban.
Se aficionó con una imagen de la Virgen que llevaba en los brazos al Niño Jesús. Aquella imagen, de madera, era un trabajo muy antiguo y constituía una verdadera rareza. Tanto la Virgen María como Jesús tenían el rostro exageradamente delgado. Delante de los dos, Pedro se sentía conmovido; se imaginaba que la Virgen estaba tan delgada porque no comía. Y le parecía que la Madre de Jesús pasaba hambre, que sus ojos se llenaban de lágrimas y lloraba de compasión.
Cierta mañana, a la hora del desayuno, guardó para ella un pedazo de pan, y fue a depositarlo a los pies de la imagen, diciendo:
— Come cuanto quieras y sin temor oh, buena Señora, pues yo estoy contento de privarme de este pan para dártelo a ti, que lo necesitas. ¡Come, que cuando hayas acabado este pedazo, te traeré otro!
Después, salió de la iglesia. Cuando volvió más tarde, no encontró el pan donde lo había dejado.
Satisfecho al ver que la Virgen aceptaba su ofrenda, repetía la ofrenda todos los días, y todos los días el pan desaparecía. Sin embargo, después de algún tiempo, Pedro observó que la Virgen continuaba delgada. Buscó al sacerdote y le contó el caso.
— ¡Hace tanto tiempo que llevo mi pan a la Virgen, y ella sigue tan delgada! ¿Qué cree que pasa, padre? A mi me parece que la Virgen está enferma; ¿no sería bueno que la examinara un médico?
— Pero la imagen de la Virgen no puede comer tu pan, explicó sonriendo el cura.
— Pues yo le garantizo que ella come, porque el pan desaparece al poco tiempo de dejarlo.
El párroco, curioso, decidió descubrir el misterio. Le dijo a Pedro que llevase el pan como de costumbre y se escondió en un rincón de la iglesia, para vigilar la imagen y ver lo que pasaba sin ser descubierto.
Pedro acababa de salir de la iglesia y ésta estaba silenciosa y vacía. De pronto, oyó unos pasos muy leves. Un niño, pobremente vestido, se arrodilló delante de la imagen. Sonrió, cogió el pan, lo besó y lo escondió debajo de su ropa. Hizo la señal de la cruz y comenzó sus oraciones con recogimiento y fervor.
El sacerdote salió y puso la mano en el hombro del niño. Sobresaltado éste, le imploró:
— ¡Ah, señor padre! ¡No soy ningún ladrón! Estoy aquí únicamente para buscar el pan que la Virgen me da de regalo todos los días.
— ¿Y cómo sabes que es la Virgen la que te da ese pan? Preguntó el párroco, intrigado.
— Padre, usted mismo enseña en el púlpito que Dios nunca deja de atender nuestras necesidades. Como soy muy pobre, no dejo de venir todas las mañanas a pedir a la Virgen mi pan de cada día. Y todas las mañanas me oye, pues lo encuentro siempre aquí.
El bueno del cura tuvo que esforzarse para no llorar por la conmoción que le invadía por dentro. La sencilla fe que palpitaba en los corazones de aquellos dos niños le dio la ocasión de admirar tan bella obra de la providencia divina. Desde ese momento, el sacerdote comprendió que tanto Pedro como el otro niño pobre habían encontrado el camino del cielo. Y así llegó a entender mejor esas palabras del Señor: “Si nos os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18:3).


miércoles, 25 de marzo de 2026

Niña del sí (fragmentos)

                Pedro Casaldáliga

Todo estaba pendiente de tu boca.
Igual que si los hombres, de golpe, se sintieran
con la vida en las manos, detenida,
como un reloj callado y a la espera.
Como si Dios tuviera que esperar un permiso…
Tu palabra sería la segunda palabra
y ella recrearía el mundo estropeado
como un juguete muerto que volviera a latir súbitamente.
Tú pondrías en marcha, otra vez, la ternura.
Orilla virginal de la palabra, niña del sí preñada con el Verbo,
sin la más leve sombra de no, toda en el Día.
Dios encontraba en ti, desde el primer albor de tus latidos,
la respuesta cabal a su pregunta
sobre la Nada en flor…
Tú lo hacías dichoso desde el Tiempo.
Tu corazón se abría como una playa humilde, sin diques fabricados,
y en la arena sumisa de tu carne el mar de Dios entraba enteramente.
[…]
Niña del sí desnudo, como un tallo de lirio
bajo el filo implacable de la Gloria…
Cuanto más cerca de la Luz vivías,
más en la noche de la Fe topabas, a oscuras, con la Luz,
y más hondas raíces te arrancaba tu sí, ¡niña del sí más lleno!
Tú diste más que nadie, cuando más recibías,
infinita de seno y de esperanza.
¡Tú creíste por todos los que creen y aceptaste por todos…!
[…]
Dios empieza otra vez, con tu permiso, niña del sí, María.
Las alas de Gabriel abren el arco por donde pasa entera la Gloria de Yahvé.
El arca de tu seno, de madera de cedros incorrupta, viene con el Ungido.
La Primavera acecha detrás de Nazaret, regada por el llanto,
y sobre las banderas blancas de los almendros
el trino de tu voz rompe en el júbilo, humildemente solo.

lunes, 23 de marzo de 2026

Levántate y anda

  José María R. Olaizola, SJ

Levántate y anda, cuando no encuentres horizonte,
porque siempre hay un camino que recorrer,
y no hay razón para dejar de intentarlo.
Levántate y anda, aunque te rodeen las sombras.
La luz se abre paso por resquicios insospechados,
y al iluminar la realidad la llena de posibilidades.
Levántate y anda, aunque te opriman las vendas.
Puedes quitarte muchos estorbos que te impiden avanzar,
y avanzarás más liviano, más libre, más alegre.
Levántate y anda, aunque te sientas sin fuerzas.
Es Dios el que te impulsa, quien te lleva de la mano,
quien te llena de espíritu.
Deja atrás las sombras y tumbas, los silencios y miedos,
las parálisis y vendas que te aíslan y entristecen.
Deja atrás las pequeñas muertes que adulteran la vida.
Vamos, Lázaro, levántate y anda.

domingo, 22 de marzo de 2026

Tú eres vida para nuestras muertes

Tú también lloras la muerte de un amigo,
también te duelen las dificultades de la vida.
Tú sabes mucho de malos momentos
y de la fuerza del cariño para suavizarlos.
Y sabes también cómo nos venimos abajo
ante las contrariedades
y ante las situaciones que no entendemos.
Dices que si tuviéramos fe nada nos sería imposible,
pero la muerte no la podemos entender,
nos sobrepasa, nos separa de los nuestros.
Queremos creer que detrás de toda situación dolorosa hay vida,
que nos encontraremos después, en la casa del Padre,
que somos finitos y, por tanto,
debemos ir separándonos unos de otros
y que Tú nos ayudarás a superar el dolor de la distancia.
Contigo la vida es mucho más llevadera.
Tú cercanía saca lo mejor de unos y otros,
pone en circulación el cariño que nos facilita la vida,
que nos hace poder con lo casi imposible.
Pon palabras en nuestra boca para compartir alegrías y penas,
para expresar el amor contigo y como Tú.

¿Qué hay al otro lado?

Antes de salir de la habitación, un paciente le preguntó al médico:
- “Doctor, tengo miedo a morir. Dígame qué hay al otro lado”.
El médico le dijo que no lo sabía.
- Usted, un hombre cristiano, ¿no sabe lo que hay al otro lado?
El médico tenía el pomo de la puerta en la mano, al otro lado de la puerta se oían los gemidos y patadas de un perro. Cuando abrió la puerta de un salto se plantó en medio de la habitación dando brincos de alegría al ver al doctor.
Éste se dirigió al paciente y le dijo:
- ¿Ha observado a mi perro? Nunca ha estado en esta consulta. Lo único que sabía era que su dueño estaba dentro y cuando la puerta se abrió entró sin miedo.
Yo no sé qué hay al otro lado de la muerte, sí sé una cosa. Sé que mi dueño está ahí, al otro lado de la puerta, y eso me basta.

miércoles, 18 de marzo de 2026

El beso de Dios

Una madre joven y piadosa solía dar un beso a su hijo chiquitín cada vez que volvía de comulgar.
— Toma, hijo -le decía-. Este beso me lo ha dado Jesús para ti.
Un día, el pequeño, que ya hablaba, al recibir el habitual beso de Jesús se cuelga del cuello de su madre y la besa en su rostro diciéndole:
— Toma, éste es para Él.

¡Qué sencillez! ¡Qué hermosura! Sólo un segundo, pero ¡que hermoso gesto! Y es que cuando se ama a Dios, hasta el más pequeño gesto hecho por amor puede ayudar a que otra persona descubra a Jesús.

Confía en Dios...

            Me gustó mucho   Proverbios 16:9

Lo que es para ti nunca tendrá que ser forzado.
Los planes de Dios no necesitan presión, necesitan confianza.
Él no te está pidiendo que te esfuerces,
te está pidiendo que descanses. Permanece quieto/a.
Dios sabe por lo que estás pasando en este momento.
Cada lucha, cada lágrima, cada momento de duda. Él lo ve todo.
No tienes que explicarle nada, porque Él entiende mejor que nadie.
Y aun cuando sientas que nadie más lo hace,
Él está ahí, listo para sostenerte y cargarte.
No te está pidiendo que tengas todas las respuestas,
te está pidiendo que confíes en Él.
Confía en que está obrando en medio de tu dolor,
que Su plan para ti es bueno
y está contigo en cada paso del camino.
Cuando no tienes respuestas, Él es quien las tiene todas.
Sigue confiando. Él te sostiene.
Muy pronto mirarás atrás y dirás: "Dios, esto es más de lo que recé."

domingo, 15 de marzo de 2026

Quiero ver, Señor

Quiero ver, Señor
para sentirte cerca y nunca abandonarte,
porque me pierdo y camino confundido.
Quiero ver, Señor
para verte y nunca perderte
porque, sin Ti, no soy tan feliz como creo ser.
Quiero ver, Señor
para vivir alegre y abierto a los demás,
agradecer lo mucho que haces por mí,
defenderte cuando algunos te ignoren,
no tropezarme cuando surjan dificultades.
Quiero ver, Señor
para que nadie me confunda con falsas luces,
para que nada me aleje de tu amistad.
Quiero ver, Señor
con ojos agradecidos hacia el cielo.
Quiero ver, Señor
para reconocer lo que eres: ¡Mi Señor y mi Dios!
Quiero ver, Señor
con mirada limpia de egoísmo y apariencias.
Quiero ver, Señor
para descubrir tu amor cada día en mi vida.