jueves, 19 de marzo de 2026
Asamblea en la carpintería
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Pues que hacía demasiado ruido!. Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas, quizás demasiadas, para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con el resto de las herramientas.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se pasaba la vida midiendo a los demás según su propia medida, como si fuera él la única herramienta perfecta.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un fino mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
— "Escuchadme todos, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
miércoles, 18 de marzo de 2026
El beso de Dios
— Toma, hijo -le decía-. Este beso me lo ha dado Jesús para ti.
Un día, el pequeño, que ya hablaba, al recibir el habitual beso de Jesús se cuelga del cuello de su madre y la besa en su rostro diciéndole:
— Toma, éste es para Él.
¡Qué sencillez! ¡Qué hermosura! Sólo un segundo, pero ¡que hermoso gesto! Y es que cuando se ama a Dios, hasta el más pequeño gesto hecho por amor puede ayudar a que otra persona descubra a Jesús.
Confía en Dios...
Me gustó mucho Proverbios 16:9
Lo que es para ti nunca tendrá que ser forzado.Los planes de Dios no necesitan presión, necesitan confianza.
Él no te está pidiendo que te esfuerces,
te está pidiendo que descanses. Permanece quieto/a.
Dios sabe por lo que estás pasando en este momento.
Cada lucha, cada lágrima, cada momento de duda. Él lo ve todo.
No tienes que explicarle nada, porque Él entiende mejor que nadie.
Y aun cuando sientas que nadie más lo hace,
Él está ahí, listo para sostenerte y cargarte.
No te está pidiendo que tengas todas las respuestas,
te está pidiendo que confíes en Él.
Confía en que está obrando en medio de tu dolor,
que Su plan para ti es bueno
y está contigo en cada paso del camino.
Cuando no tienes respuestas, Él es quien las tiene todas.
Sigue confiando. Él te sostiene.
Muy pronto mirarás atrás y dirás: "Dios, esto es más de lo que recé."
domingo, 15 de marzo de 2026
Quiero ver, Señor
porque me pierdo y camino confundido.
Quiero ver, Señor
para verte y nunca perderte
porque, sin Ti, no soy tan feliz como creo ser.
Quiero ver, Señor
para vivir alegre y abierto a los demás,
agradecer lo mucho que haces por mí,
defenderte cuando algunos te ignoren,
no tropezarme cuando surjan dificultades.
Quiero ver, Señor
para que nadie me confunda con falsas luces,
para que nada me aleje de tu amistad.
Quiero ver, Señor
con ojos agradecidos hacia el cielo.
Quiero ver, Señor
para reconocer lo que eres: ¡Mi Señor y mi Dios!
Quiero ver, Señor
con mirada limpia de egoísmo y apariencias.
Quiero ver, Señor
para descubrir tu amor cada día en mi vida.
Todo lo que hace Dios es para nuestro bien
— Todo lo que hace Dios es para nuestro bien.
Decidió pasar la noche al raso en el bosque. Encendió la lámpara para alumbrarse, pero el viento la apagó al momento.
— Todo lo que hace Dios es para nuestro bien -dijo resignadamente.
Durante la noche, las bestias salvajes devoraron al asno y al gallo. El fraile volvió a repetir:
— Todo lo que hace Dios es para nuestro bien.
A la mañana siguiente, un leñador que pasaba por allí le dio al fraile la noticia de que un destacamento de soldados, formado por varias compañías completas, había atacado la aldea y cruzado el bosque esa noche. El fraile comprendió inmediatamente que, si la lámpara hubiera estado encendida o si el asno hubiera rebuznado o el gallo cantado en la madrugada, los soldados se habrían dirigido hacia allí y le habrían matado con toda seguridad. Dios había cuidado de que las cosas salieran como salieron, para bien del buen fraile.
— Todo lo que hace Dios es para nuestro bien, dijo entonces éste una vez más.
miércoles, 11 de marzo de 2026
Dios no se olvida de tus deseos
Me gustó mucho
“Dios nunca se olvida de los deseos de tu corazón.”
A veces sentimos que sí.
Que el cielo guarda silencio,
que las oraciones se quedan suspendidas en el aire
como cartas sin destinatario.
Pedimos con fe, esperamos con paciencia,
y aun así los días pasan y nada parece cambiar.
Pero Dios no olvida.
Somos nosotros quienes, cansados de esperar,
confundimos el silencio con ausencia
y el tiempo con abandono.
Los deseos del corazón no siempre son cumplidos
cuando los pedimos, ni de la forma en que los imaginamos.
Algunos necesitan madurar, otros transformarse,
y algunos más… descansar un tiempo
para no rompernos antes de llegar.
Hay deseos que nacen del dolor, del vacío,
de una pérdida que aún duele.
Y Dios, que conoce el fondo del alma,
no los concede de inmediato.
Dios no se olvida de ti cuando te toca esperar.
Te está cuidando incluso cuando no lo entiendes.
Porque hay anhelos que llegan
solo después de que aprendemos a soltar, a confiar,
a caminar aun con el corazón cansado.
Tal vez hoy no tienes lo que pediste,
pero sí tienes lo que necesitas para seguir.
Y eso también es una forma de amor divino.
Sigue creyendo, aunque duela.
Sigue esperando, aunque el tiempo pese.
Porque lo que Dios guarda en su memoria no se pierde…
solo llega en el momento exacto
en que tu corazón puede recibirlo sin romperse.
