José María Rodríguez Olaizola sj
Alguna vez se te oculta, encubierto por la duda,
la tristeza o la indolencia.
Se va apagando la fe y el mundo se ve sombrío.
No hay colores que reflejen la belleza.
No hay paisajes que descubran al hermano.
No hay señales que aparezcan en la ruta,
para abrirnos el camino hacia lo eterno.
Los hay parciales,
preguntas que muerden, laberintos interiores,
tiempos de sequía en plegarias y respuestas.
La negrura no es total. Algo brilla en la distancia,
manteniendo los rescoldos encendidos.
Se vislumbra, aun escondida, su presencia.
Cuando el eclipse es total el abismo parece infinito.
Ni destello, ni rescoldo, ni vislumbre.
Se niega la fe, se olvida el amor,
se apaga la esperanza
y la vida es solo un puente entre vacíos.
Aunque no lo vemos, sigue ahí.
Y las lunas interpuestas son ficciones.
Algún día seguirán su trayectoria.
Nuevamente, lo veremos.
Entonces, se encenderá la alegría.
jueves, 13 de agosto de 2026
Eclipses de Dios
El barrendero
Mientras tanto, la otra persona había olvidado su propia pregunta, por lo que la respuesta de Beppo le sorprendía casi siempre. Cuando Beppo barría las calles, lo hacía despacio, pero con constancia. Mientras iba barriendo, con la calle sucia ante sí y limpia detrás de sí, se le iban ocurriendo multitud de pensamientos, que luego le explicaba a su amiga Momo:
— "Ves, Momo, a veces tienes ante ti una calle que te parece tan larga que nunca podrás terminar de barrer. Entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle sigue igual de larga. Y te esfuerzas más aún, empiezas a tener miedo, al final te has quedado sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer. Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida.
Entonces es divertido: eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser. De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta de cómo ha sido, y no se queda sin aliento. Eso es importante."
¿Acaso no es lo hermoso de la paciencia el que pueda concedernos tiempo para conocernos a nosotros mismos? Porque, nos pongamos como nos pongamos, la paciencia con que no sepamos mirarnos a nosotros mismos será la misma ‘no-paciencia’ que nos impida mirar a la realidad como ella debe ser mirada: con-paciencia, con-pasión, con-com-pasión, com-padeciendo, com-padeciéndo-nos...
lunes, 10 de agosto de 2026
A San Lorenzo, mártir
Gracias Señor por darnos santos que, como san Lorenzo,
nos ayudan a vencer las dificultades de la vida.
Gracias Señor, porque en el testimonio y valentía de tus mártires,
nosotros podemos contemplar tu grandeza.
Multiplica en nosotros, Señor, los dones de tu amor.
Haznos fuertes y generosos, al estilo de San Lorenzo.
Que sepamos compartir con los demás
los verdaderos tesoros de tu Iglesia:
la fraternidad, la justicia, el amor, la verdad, la entrega.
Que procuremos no tanto ser servidos sino servir,
para que siempre y en todo lugar se haga tu voluntad.
El árbol muerto
Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos. Mi padre dijo:
— "Estaba yo seguro
de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno.
Pero se ve que hacía tanto frío que las ramas se quebraban y caían como si no
le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora veo que aún
alentaba la vida en aquel tronco".
Y volviéndose hacia mí, me aconsejó:
— "Nunca olvides esta
lección. Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa
en tiempo adverso. Nunca tomes decisiones importantes cuando estés en estado bajo
de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera
volverá".
jueves, 6 de agosto de 2026
Transfiguración de Cristo
Ximo Cerdà, rezando voy
Sin embargo, es necesario regresar.Sería maravilloso quedarse aquí, montar tres tiendas
(aunque yo no me refugie en ninguna de ellas),
recostarme en tu regazo,
escucharte hablar para siempre,
enmudecer a tu contacto y presencia,
permanecer en ti, ajeno a todo.
Pero me miras, sonríes, y acaricias mi ingenuidad.
«Hay que bajar», dices. «Lo entiendes, ¿verdad?»
A mi pesar, asiento.
Hay que bajar, me repito, a la piedra y al barro,
al polvo del camino, y al humo de las ciudades.
Para experimentar el delicioso placer
de encontrarte por sorpresa
en el rincón más insospechado de la batalla cotidiana.
Así pues, está decidido;
tomo un poco de aire y emprendo el descenso.
Deformación de versiones
EL COMANDANTE AL CAPITÁN: «Por orden del señor coronel, mañana a las nueve y media habrá un eclipse de Sol, según el señor coronel, si llueve no se verá nada al aire libre, entonces en traje de campaña el eclipse tendrá lugar en el gimnasio, hecho que no ocurre todos los días. El dará las órdenes oportunas».
EL CAPITÁN AL TENIENTE: «Por orden del señor coronel, mañana a las nueve y media en traje de campaña inauguración del eclipse de Sol en el gimnasio. El señor coronel dará las órdenes oportunas de si debe llover, hecho que no ocurre todos los días. Si hace buen tiempo y no llueve, el eclipse tendrá lugar en el patio».
EL TENIENTE AL SARGENTO: «Mañana a las nueve y media, por orden del señor coronel lloverá en el patio del cuartel. El señor coronel en traje de campaña dará las órdenes en el gimnasio para que el eclipse se celebre en el patio».
EL SARGENTO AL CABO: «Mañana a las nueve y media, tendrá lugar el eclipse del señor coronel en traje de campaña por efecto del Sol. Si llueve en el gimnasio, hecho que no ocurre todos los días, se saldrá al patio».
EL CABO A LOS SOLDADOS: «Mañana, a eso de las nueve y media, parece ser que el Sol en traje de campaña eclipsará al señor coronel en el gimnasio, lástima que esto no ocurra todos los días».
miércoles, 5 de agosto de 2026
Aquí estoy, Señor
y hacerlo carne en mi vida.
Aquí estoy, Señor Jesús,
quiero aceptar tu plan con riesgo
y lanzarme a tu programa de vida,
en tu manera de vivir para alumbrar vida.
Aquí estoy, Señor Jesús,
para cumplir tu voluntad,
la misma que tú cumpliste en la llamada del Padre.
Aquí estoy, en Comunión
para hacer de mi existencia
llama que no se apague.
Quiero ser, Señor Jesús, como la arcilla en tus manos.
Me pongo en tus manos, Señor de mi vida
para que se realice tu obra.
Tú estás presente
en la fuerza de tu Espíritu que hermana a los hombres
que se olvidan de sus cosas y se dan sin recibir nada.
Tú estás presente, Señor, en tu espíritu.
Tú caminas conmigo. Amén.