El trece de mayo, la Virgen María
bajó de los cielos a Cova de Iría
Ave, ave, ave, María(bis)
A tres pastorcitos, la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón
Ave, ave, ave, María(bis)
Haced penitencia, haced oración
por los pecadores, implorad perdón.
Ave, ave, ave, María(bis)
El Santo Rosario, constantes rezad
y la paz del mundo el Señor dará.
Ave, ave, ave, María(bis)
De vuestros hijitos ¡oh Madre! escuchad
la tierna plegaria y dadnos la paz
Ave, ave, ave, María(bis)
¡Qué llena de encantos se ofrece María!…
¡qué bella y qué pura en Cova de Iría!
Ave, ave, ave, María(bis)
miércoles, 13 de mayo de 2026
Habilidades y problemas
Manuel González Bedmar
Hace mucho no leía una reflexión como está. Te la comparto...
El Buitre: si pones a un buitre en un cajón que mida 2x2m y que esté completamente abierto por la parte superior, está ave a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza el vuelo desde el suelo con una carrera de tres a cuatro metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...
El Murciélago: el murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un lugar plano todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso y sin dudas dolorosamente hasta alcanzar algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar hacia el aire, entonces, inmediatamente despega a volar...
La Abeja: la abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del mismo. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por encima de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cerca del fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que se agota por completo.
Las Personas: en muchas formas somos como el buitre, el murciélago o la abeja Afrontamos nuestros problemas y frustraciones, sin darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es mirar hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. ¡Solo mira hacia arriba!
La tristeza mira hacia atrás… la preocupación mira alrededor… la depresión mira hacia abajo... pero la FE siempre mira hacia arriba… porque allá esta el Todopoderoso… la fuerza para superar los problemas, la paz y la felicidad.
Hace mucho no leía una reflexión como está. Te la comparto...
El Buitre: si pones a un buitre en un cajón que mida 2x2m y que esté completamente abierto por la parte superior, está ave a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza el vuelo desde el suelo con una carrera de tres a cuatro metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...
El Murciélago: el murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un lugar plano todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso y sin dudas dolorosamente hasta alcanzar algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar hacia el aire, entonces, inmediatamente despega a volar...
La Abeja: la abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del mismo. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por encima de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cerca del fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que se agota por completo.
Las Personas: en muchas formas somos como el buitre, el murciélago o la abeja Afrontamos nuestros problemas y frustraciones, sin darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es mirar hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. ¡Solo mira hacia arriba!
La tristeza mira hacia atrás… la preocupación mira alrededor… la depresión mira hacia abajo... pero la FE siempre mira hacia arriba… porque allá esta el Todopoderoso… la fuerza para superar los problemas, la paz y la felicidad.
domingo, 10 de mayo de 2026
Comunión
Jaime Foces Gil (Rezandovoy)
¿Cómo es que quieres acercarte tú a mi casa?
¿Cómo, si yo apenas te visito?
¿Cómo, si muchas veces no entro siquiera a saludarte?
¿Cómo, si pienso que a nadie, a ti tampoco, le he importado?
Y, sin embargo, estás, día tras día, esperando que quizás hoy cruce tu puerta,
ansioso de que llegue a ti y te mire, con tus brazos en cruz, de par en par abiertos.
Padre, ayúdame a encontrarte,
en la mirada limpia de los niños, en las prisas de este mundo mío,
en los esfuerzos que hacen los hermanos por llevar, cada jornada,
la cultura y el pan hasta su casa.
En tu Casa, Señor, en la penumbra.
En las calles abiertas a la gente.
En la risa y el llanto de mi vida cotidiana.
En la respiración, el aire, el humo de la hoguera
que arde en tu corazón… ya sé que por mi causa.
¿Cómo es que quieres acercarte tú a mi casa?
¿Cómo, si yo apenas te visito?
¿Cómo, si muchas veces no entro siquiera a saludarte?
¿Cómo, si pienso que a nadie, a ti tampoco, le he importado?
Y, sin embargo, estás, día tras día, esperando que quizás hoy cruce tu puerta,
ansioso de que llegue a ti y te mire, con tus brazos en cruz, de par en par abiertos.
Padre, ayúdame a encontrarte,
en la mirada limpia de los niños, en las prisas de este mundo mío,
en los esfuerzos que hacen los hermanos por llevar, cada jornada,
la cultura y el pan hasta su casa.
En tu Casa, Señor, en la penumbra.
En las calles abiertas a la gente.
En la risa y el llanto de mi vida cotidiana.
En la respiración, el aire, el humo de la hoguera
que arde en tu corazón… ya sé que por mi causa.
Diógenes y Alejandro Magno
Se cuenta que Alejandro Magno, en una de sus campañas guerreras, se encontró con Diógenes, que tomaba el sol tranquilo y medio desnudo a la orilla de un río. Alejandro había oído hablar de Diógenes, el filósofo que vivía en un tonel, y aprovechó la ocasión para acercarse y conversar con él humildemente, volviendo a ser por un rato discípulo en medio de su gloria militar. Pero no podía hacer esperar mucho tiempo a sus tropas, y hubo de despedirse del filósofo. Tal fue la impresión que aquella breve conversación le había causado que dijo al sabio del tonel:
- «Me marcho, pues he de continuar con mis hazañas. Pero desde ahora ruego a los cielos que en la vida que me toque vivir en mi próxima encarnación no sea yo Alejandro, sino Diógenes».
- «¿Y a qué esperar para ello?-contestó Diógenes-. Puedes serlo desde ahora si así lo deseas. El río es amplio, y el sol no escatima sus rayos. Hay sitio de sobra por aquí para otro tonel».
Y volvió a tumbarse al sol, mientras Alejandro montaba en su caballo y continuó su camino
- «Me marcho, pues he de continuar con mis hazañas. Pero desde ahora ruego a los cielos que en la vida que me toque vivir en mi próxima encarnación no sea yo Alejandro, sino Diógenes».
- «¿Y a qué esperar para ello?-contestó Diógenes-. Puedes serlo desde ahora si así lo deseas. El río es amplio, y el sol no escatima sus rayos. Hay sitio de sobra por aquí para otro tonel».
Y volvió a tumbarse al sol, mientras Alejandro montaba en su caballo y continuó su camino
sábado, 9 de mayo de 2026
Por tu gracia
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Aunque me pesen los pies,
aunque me duela la espalda.
Aunque las inclemencias del camino caigan sobre mí,
y el calor del sol me abrase, o el frío me haga tiritar.
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Sabiendo que tú caminas a mi lado
y que, a pesar de las inclemencias,
pronto llegará el siguiente recodo en el camino
en el que tú y yo nos sentaremos a descansar,
y allí, entre bromas y risas, como dos buenos amigos,
degustaremos la satisfacción
de saber que la jornada nos ha llevado
un poco más lejos de donde empezó.
Por tu gracia, Señor… Por tu gracia.
Aunque me pesen los pies,
aunque me duela la espalda.
Aunque las inclemencias del camino caigan sobre mí,
y el calor del sol me abrase, o el frío me haga tiritar.
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Sabiendo que tú caminas a mi lado
y que, a pesar de las inclemencias,
pronto llegará el siguiente recodo en el camino
en el que tú y yo nos sentaremos a descansar,
y allí, entre bromas y risas, como dos buenos amigos,
degustaremos la satisfacción
de saber que la jornada nos ha llevado
un poco más lejos de donde empezó.
Por tu gracia, Señor… Por tu gracia.
El anciano pastor
Antena Misionera
"Había un anciano pastor que pasaba sus tardes sentado en una piedra, observando su rebaño en la ladera de la montaña. A diferencia de otros, no usaba drones para vigilarlas, ni aplicaciones en el móvil para contarlas. Solo permanecía allí, en un silencio que parecía formar parte del paisaje.
Un día, un hombre que hacía senderismo se detuvo a su lado. El excursionista, cargado de gadgets tecnológicos y mirando constantemente su reloj, le dijo con tono de superioridad:
— Debe ser aburrido pasar el día contando ovejas, ¿no? Yo no podría vivir sin saber exactamente cuántos pasos doy o cuántos minutos faltan para llegar a la cima.
El anciano, sin quitar la vista del valle, sonrió con esa calma que solo dan los años y respondió:
— Es que yo no cuento ovejas. Yo las conozco.
El joven frunció el ceño.
— Pero, ¿cómo sabe si le falta alguna si no las cuenta?
El pastor se tomó su tiempo, señaló un rincón vacío del prado y dijo:
— Sé quién falta porque el espacio que esa oveja debería ocupar se siente frío. No busco el número "cien" en mi cabeza; busco el rastro de su presencia en mi corazón. Cuando una no está, el rebaño no es "noventa y nueve", es un rebaño incompleto."
"Había un anciano pastor que pasaba sus tardes sentado en una piedra, observando su rebaño en la ladera de la montaña. A diferencia de otros, no usaba drones para vigilarlas, ni aplicaciones en el móvil para contarlas. Solo permanecía allí, en un silencio que parecía formar parte del paisaje.
Un día, un hombre que hacía senderismo se detuvo a su lado. El excursionista, cargado de gadgets tecnológicos y mirando constantemente su reloj, le dijo con tono de superioridad:
— Debe ser aburrido pasar el día contando ovejas, ¿no? Yo no podría vivir sin saber exactamente cuántos pasos doy o cuántos minutos faltan para llegar a la cima.
El anciano, sin quitar la vista del valle, sonrió con esa calma que solo dan los años y respondió:
— Es que yo no cuento ovejas. Yo las conozco.
El joven frunció el ceño.
— Pero, ¿cómo sabe si le falta alguna si no las cuenta?
El pastor se tomó su tiempo, señaló un rincón vacío del prado y dijo:
— Sé quién falta porque el espacio que esa oveja debería ocupar se siente frío. No busco el número "cien" en mi cabeza; busco el rastro de su presencia en mi corazón. Cuando una no está, el rebaño no es "noventa y nueve", es un rebaño incompleto."
domingo, 3 de mayo de 2026
Oración por las madres
Dios bueno y misericordioso,
hoy me presento ante Ti con un corazón lleno de gratitud,
para darte gracias por el regalo más tierno y generoso que has puesto en mi vida: mi madre.
Gracias, Señor, por su presencia constante,
por su mirada que me comprende sin palabras, por su abrazo que cura el alma,
y por su amor que no conoce límites ni condiciones.
Ella ha sido para mí guía en la oscuridad,
refugio en la tormenta, alegría en los días tristes
y fuerza en los momentos de debilidad.
Gracias por sus manos laboriosas,
que han trabajado incansablemente para cuidar de mí,
por sus pies que han caminado tantos caminos por amor,
y por su corazón que siempre ha estado dispuesto a dar sin esperar nada a cambio.
Señor, te doy gracias por cada noche en vela,
por cada lágrima que derramó en silencio,
por cada oración que elevó por mí cuando yo ni siquiera lo sabía.
Gracias porque a través de ella conocí el significado del amor incondicional.
Hoy quiero elevar mi voz y mi alma para decir: gracias, mamá,
por tu entrega, por tu ternura, por tus palabras sabias y por tu paciencia infinita.
Gracias por no rendirte, por animarme a seguir adelante
y por enseñarme con tu ejemplo a vivir con fe, con honestidad y con esperanza.
Señor, bendice a todas las madres del mundo.
Bendice a las que aún están con nosotros y a las que ya están contigo.
Dales salud a las que envejecen con dignidad, fortaleza a las que crían solas,
esperanza a las que sufren, y paz a las que descansan en Ti.
Bendice también a aquellas mujeres que, sin haber dado vida con el cuerpo,
son madres con el corazón: tías, abuelas, madrinas, maestras y amigas
que han cuidado, guiado y amado con verdadera entrega.
Te pido, Señor, que nunca olvide decirle a mi madre cuánto la amo,
que tenga la sabiduría de valorarla cada día
y que la honre con mis palabras, mis decisiones y mi forma de vivir.
Que no espere ocasiones especiales para demostrarle mi gratitud,
sino que cada día sea una oportunidad para hacerla sentir querida y acompañada.
Señor, si mi madre ya no está en este mundo,
te doy gracias por todo lo que sembró en mí.
Gracias por su memoria que vive en mi corazón,
por sus enseñanzas que siguen guiando mis pasos,
y por el amor que dejó en mi alma, un amor que la muerte no puede borrar.
Te pido que la tengas en Tu paz eterna
y que algún día pueda abrazarla nuevamente en tu Reino.
Gracias, Dios de la vida, por el regalo inmenso de mi madre.
Gracias por su amor que me revela tu amor,
por su entrega que me muestra tu bondad,
y por su vida que ha sido luz en mi camino.
Que ella siempre sienta cuánto la valoro y la amo.
Hoy y todos los días, te doy gracias por ella. Amén.
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