Santa Teresa de Jesús
Nada te turbe,todo se pasa,
la paciencia
quien a Dios tiene
sólo Dios basta.
Santa Teresa de Jesús
Nada te turbe,El cofre de las historias
En lo alto del cielo nocturno flotaba
Copito, una pequeña nube suave y esponjosa que pasaba todo el día corriendo de
un lado a otro con el viento. Cuando la noche llegaba y las estrellas encendían
sus pequeñas luces doradas, Copito seguía pensando en todo lo que tenía que
hacer al día siguiente, dando vueltas en el aire sin poder cerrar sus ojitos.
Se sentía cansada, pero su mente no paraba de flotar de aquí para allá, contemplando
cómo todo el bosque debajo de ella se quedaba en completo silencio.
Al ver su inquietud, la Sra. Luna se
acercó despacio, cubriéndola con un cálido manto de luz plateada. Con una voz
suave como un susurro, le enseñó un secreto a Copito: para poder descansar,
debía soltar el peso del día. Copito cerró los ojos, respiró muy profundo
sintiendo el aire fresco de la noche y, al soltar el aire lentamente, dejó ir
cada una de sus preocupaciones. Con cada respiración serena, Copito se iba
volviendo más y más liviana, sintiendo cómo sus bordes se suavizaban y sus
pensamientos se transformaban en dulces sueños de algodón.
Poco a poco, el ritmo del viento la
arrulló como una cuna en medio de la tranquilidad de la noche. Copito se
acurrucó junto a una estrella brillante, dejó caer sus párpados pesados y se
entregó a un sueño profundo y reparador, sabiendo que el mundo entero también
descansaba a su alrededor. El cielo estrellado la cuidó durante toda la noche
hasta el amanecer.
MORALEJA "Aprender a desacelerar y soltar las cargas del día es un acto de amor hacia nosotros mismos. El descanso es el regalo que nos prepara para brillar mañana con renovada energía."
J. Mª R. Olaizola
Conjugamos la exigencia en presente continuo.
Hemos vuelto derecho lo que siempre fue don.
Danzamos, indiferentes al anfitrión de esta fiesta
que es la vida.
Engullimos sin gustar. Sonreímos sin gozar.
Brindamos sin celebrar.
Ni asumimos compromisos ni queremos condiciones.
Libertad, reivindicamos, es ser el juez de uno mismo.
Ni ley ni costumbre.
No hay más límite que la propia voluntad,
ni más deuda que el propio deseo.
Nos invitas al banquete y te damos largas.
Nos regalas el amor, y lo abrimos con desgana,
como haciéndote un favor,
para luego aparcarlo en el rincón de lo inútil.
¿Cuándo nos volvimos tan ingratos,
convencidos de merecer lo que nunca conquistamos?
Ximo Cerdà
Te abrazaré sin preguntas, sin condiciones.
Sin que ni siquiera tengas que pedirlo.
Cuando perciba en ti el dolor, el cansancio, el abandono;
cuando note que flaqueas, que tus pasos trastabillan
y se te quiebra la voz;
cuando la desesperanza se yerga ante ti
y llene tu espacio de visión
de una negrura insondable.
Allí estaré, a tu lado, con los brazos abiertos,
para que encuentres en ellos
la promesa de un nuevo renacimiento.