J. Leoz
Ayúdanos a descubrir el valor de la vida sencilla y oculta
Empújanos a regar, sin medida, no sólo nuestra vida, también las de los demás
Aliéntanos a mantenernos en pie frente a la envidia o la crítica
Anímanos a sembrar valores e inquietudes cristianas
Invítanos a convertir el desazón en sincera y sufrida plegaria
Ábrenos en medio del trabajo a buscar el horizonte de la oración
Empújanos con la tenacidad a ser insistentes en lo bueno
Ayúdanos con la humildad a reconocer nuestras fragilidades
Estimúlanos con la yunta a trabajar nuestro corazón
Refréscanos con el agua para que nuestros sembrados sean cosechados
Confórtanos con la obediencia a dirigir nuestra vida al Señor
Acompáñanos con la fe a tocar con nuestras manos la presencia de Dios
Instrúyenos con la caridad a dar sin mirar cuánto, ni a quién
Condúcenos con el amor a descubrir amigos por los caminos
Rodéanos con la soledad para vivir en la presencia de Dios
Multiplícate con nuestros brazos para trabajar por los demás
Clarifica nuestros ojos para ver la siembra de nuestras manos
Pon en marcha nuestros pies para caminar por los senderos de Jesús
Promueve nuestra paciencia para esperar y no abandonar
Sonríenos con la alegría para vivir en la tierra con aires de eternidad. Amén
viernes, 15 de mayo de 2026
Oración a san Isidro
El milagro del pozo de San Isidro
Este gran santo vivió trabajando toda su vida como jornalero. Se cuenta que cada jornal que ganaba con el fruto de su trabajo lo dividía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y la tercera parte para su familia (esposa y su pequeño). Cada domingo, el santo distribuía su tiempo con el mismo criterio que dividía su paga. Primero pasaba un buen rato en el templo rezando, asistiendo a Misa y escuchando la Palabra de Dios. Luego visitaba a los pobres y enfermos, y por la tarde salía a pasear con su esposa -quien también llegó a ser santa y se la conoce como Santa María de la Cabeza- y su hijo.
Cuenta la tradición que en una ocasión en que el San Isidro se encontraba trabajando el campo, su mujer y el niño quedaron en casa. En un descuido, el pequeño cayó a un pozo seco de 27 metros de profundidad.
Cuando el santo llegó al hogar encontró a su esposa desesperada y lamentándose por la desgracia.
Los padres intentaron sacarlo pero resultaba imposible por la profundidad del pozo. Entonces se arrodillaron y con toda la fe comenzaron a rezar pidiéndole a Dios fortaleza de ánimo para aceptar su voluntad. Creían que el pequeño no había sobrevivido a la caída.
Sin embargo, mientras hacían esto, las aguas del aljibe comenzaron súbitamente a subir hasta que el pequeño quedó al alcance de la mano sano y salvo.
Cuenta la tradición que en una ocasión en que el San Isidro se encontraba trabajando el campo, su mujer y el niño quedaron en casa. En un descuido, el pequeño cayó a un pozo seco de 27 metros de profundidad.
Cuando el santo llegó al hogar encontró a su esposa desesperada y lamentándose por la desgracia.
Los padres intentaron sacarlo pero resultaba imposible por la profundidad del pozo. Entonces se arrodillaron y con toda la fe comenzaron a rezar pidiéndole a Dios fortaleza de ánimo para aceptar su voluntad. Creían que el pequeño no había sobrevivido a la caída.
Sin embargo, mientras hacían esto, las aguas del aljibe comenzaron súbitamente a subir hasta que el pequeño quedó al alcance de la mano sano y salvo.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Ave María de Fátima
El trece de mayo, la Virgen María
bajó de los cielos a Cova de Iría
Ave, ave, ave, María(bis)
A tres pastorcitos, la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón
Ave, ave, ave, María(bis)
Haced penitencia, haced oración
por los pecadores, implorad perdón.
Ave, ave, ave, María(bis)
El Santo Rosario, constantes rezad
y la paz del mundo el Señor dará.
Ave, ave, ave, María(bis)
De vuestros hijitos ¡oh Madre! escuchad
la tierna plegaria y dadnos la paz
Ave, ave, ave, María(bis)
¡Qué llena de encantos se ofrece María!…
¡qué bella y qué pura en Cova de Iría!
Ave, ave, ave, María(bis)
bajó de los cielos a Cova de Iría
Ave, ave, ave, María(bis)
A tres pastorcitos, la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón
Ave, ave, ave, María(bis)
Haced penitencia, haced oración
por los pecadores, implorad perdón.
Ave, ave, ave, María(bis)
El Santo Rosario, constantes rezad
y la paz del mundo el Señor dará.
Ave, ave, ave, María(bis)
De vuestros hijitos ¡oh Madre! escuchad
la tierna plegaria y dadnos la paz
Ave, ave, ave, María(bis)
¡Qué llena de encantos se ofrece María!…
¡qué bella y qué pura en Cova de Iría!
Ave, ave, ave, María(bis)
Habilidades y problemas
Manuel González Bedmar
Hace mucho no leía una reflexión como está. Te la comparto...
El Buitre: si pones a un buitre en un cajón que mida 2x2m y que esté completamente abierto por la parte superior, está ave a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza el vuelo desde el suelo con una carrera de tres a cuatro metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...
El Murciélago: el murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un lugar plano todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso y sin dudas dolorosamente hasta alcanzar algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar hacia el aire, entonces, inmediatamente despega a volar...
La Abeja: la abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del mismo. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por encima de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cerca del fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que se agota por completo.
Las Personas: en muchas formas somos como el buitre, el murciélago o la abeja Afrontamos nuestros problemas y frustraciones, sin darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es mirar hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. ¡Solo mira hacia arriba!
La tristeza mira hacia atrás… la preocupación mira alrededor… la depresión mira hacia abajo... pero la FE siempre mira hacia arriba… porque allá esta el Todopoderoso… la fuerza para superar los problemas, la paz y la felicidad.
Hace mucho no leía una reflexión como está. Te la comparto...
El Buitre: si pones a un buitre en un cajón que mida 2x2m y que esté completamente abierto por la parte superior, está ave a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza el vuelo desde el suelo con una carrera de tres a cuatro metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...
El Murciélago: el murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. Si se le coloca en el suelo en un lugar plano todo lo que puede hacer es arrastrarse indefenso y sin dudas dolorosamente hasta alcanzar algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar hacia el aire, entonces, inmediatamente despega a volar...
La Abeja: la abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada del mismo. Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por encima de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cerca del fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que se agota por completo.
Las Personas: en muchas formas somos como el buitre, el murciélago o la abeja Afrontamos nuestros problemas y frustraciones, sin darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es mirar hacia arriba. Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema. ¡Solo mira hacia arriba!
La tristeza mira hacia atrás… la preocupación mira alrededor… la depresión mira hacia abajo... pero la FE siempre mira hacia arriba… porque allá esta el Todopoderoso… la fuerza para superar los problemas, la paz y la felicidad.
domingo, 10 de mayo de 2026
Comunión
Jaime Foces Gil (Rezandovoy)
¿Cómo es que quieres acercarte tú a mi casa?
¿Cómo, si yo apenas te visito?
¿Cómo, si muchas veces no entro siquiera a saludarte?
¿Cómo, si pienso que a nadie, a ti tampoco, le he importado?
Y, sin embargo, estás, día tras día, esperando que quizás hoy cruce tu puerta,
ansioso de que llegue a ti y te mire, con tus brazos en cruz, de par en par abiertos.
Padre, ayúdame a encontrarte,
en la mirada limpia de los niños, en las prisas de este mundo mío,
en los esfuerzos que hacen los hermanos por llevar, cada jornada,
la cultura y el pan hasta su casa.
En tu Casa, Señor, en la penumbra.
En las calles abiertas a la gente.
En la risa y el llanto de mi vida cotidiana.
En la respiración, el aire, el humo de la hoguera
que arde en tu corazón… ya sé que por mi causa.
¿Cómo es que quieres acercarte tú a mi casa?
¿Cómo, si yo apenas te visito?
¿Cómo, si muchas veces no entro siquiera a saludarte?
¿Cómo, si pienso que a nadie, a ti tampoco, le he importado?
Y, sin embargo, estás, día tras día, esperando que quizás hoy cruce tu puerta,
ansioso de que llegue a ti y te mire, con tus brazos en cruz, de par en par abiertos.
Padre, ayúdame a encontrarte,
en la mirada limpia de los niños, en las prisas de este mundo mío,
en los esfuerzos que hacen los hermanos por llevar, cada jornada,
la cultura y el pan hasta su casa.
En tu Casa, Señor, en la penumbra.
En las calles abiertas a la gente.
En la risa y el llanto de mi vida cotidiana.
En la respiración, el aire, el humo de la hoguera
que arde en tu corazón… ya sé que por mi causa.
Diógenes y Alejandro Magno
Se cuenta que Alejandro Magno, en una de sus campañas guerreras, se encontró con Diógenes, que tomaba el sol tranquilo y medio desnudo a la orilla de un río. Alejandro había oído hablar de Diógenes, el filósofo que vivía en un tonel, y aprovechó la ocasión para acercarse y conversar con él humildemente, volviendo a ser por un rato discípulo en medio de su gloria militar. Pero no podía hacer esperar mucho tiempo a sus tropas, y hubo de despedirse del filósofo. Tal fue la impresión que aquella breve conversación le había causado que dijo al sabio del tonel:
- «Me marcho, pues he de continuar con mis hazañas. Pero desde ahora ruego a los cielos que en la vida que me toque vivir en mi próxima encarnación no sea yo Alejandro, sino Diógenes».
- «¿Y a qué esperar para ello?-contestó Diógenes-. Puedes serlo desde ahora si así lo deseas. El río es amplio, y el sol no escatima sus rayos. Hay sitio de sobra por aquí para otro tonel».
Y volvió a tumbarse al sol, mientras Alejandro montaba en su caballo y continuó su camino
- «Me marcho, pues he de continuar con mis hazañas. Pero desde ahora ruego a los cielos que en la vida que me toque vivir en mi próxima encarnación no sea yo Alejandro, sino Diógenes».
- «¿Y a qué esperar para ello?-contestó Diógenes-. Puedes serlo desde ahora si así lo deseas. El río es amplio, y el sol no escatima sus rayos. Hay sitio de sobra por aquí para otro tonel».
Y volvió a tumbarse al sol, mientras Alejandro montaba en su caballo y continuó su camino
sábado, 9 de mayo de 2026
Por tu gracia
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Aunque me pesen los pies,
aunque me duela la espalda.
Aunque las inclemencias del camino caigan sobre mí,
y el calor del sol me abrase, o el frío me haga tiritar.
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Sabiendo que tú caminas a mi lado
y que, a pesar de las inclemencias,
pronto llegará el siguiente recodo en el camino
en el que tú y yo nos sentaremos a descansar,
y allí, entre bromas y risas, como dos buenos amigos,
degustaremos la satisfacción
de saber que la jornada nos ha llevado
un poco más lejos de donde empezó.
Por tu gracia, Señor… Por tu gracia.
Aunque me pesen los pies,
aunque me duela la espalda.
Aunque las inclemencias del camino caigan sobre mí,
y el calor del sol me abrase, o el frío me haga tiritar.
Por tu gracia, Señor, seguiré avanzando.
Sabiendo que tú caminas a mi lado
y que, a pesar de las inclemencias,
pronto llegará el siguiente recodo en el camino
en el que tú y yo nos sentaremos a descansar,
y allí, entre bromas y risas, como dos buenos amigos,
degustaremos la satisfacción
de saber que la jornada nos ha llevado
un poco más lejos de donde empezó.
Por tu gracia, Señor… Por tu gracia.
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