martes, 20 de enero de 2026

En toda ocasión… reza

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Cuando vayas a salir, reza.
No para que nada pase,
sino para tener paz si algo pasa.
Cuando vayas a comer, da gracias.
Aunque sea poco,
aunque no sea lo que esperabas.
La gratitud transforma lo sencillo en bendición
y lo cotidiano en milagro.
Cuando estés a punto de tomar una decisión,
ponla en las manos de Dios.
No siempre para que cambie el camino,
sino para que fortalezca tu corazón al recorrerlo.
Porque hay elecciones
que no se entienden en el momento,
pero se agradecen con el tiempo.
La oración no necesita palabras bonitas
ni discursos largos.
A veces basta un susurro, una lágrima,
un “ayúdame” dicho con fe.
Dios entiende el idioma del alma
cuando ya no sabemos qué decir.
Orar es confiar cuando el miedo aprieta,
es descansar cuando la carga pesa,
es creer cuando todo parece incierto.
La oración puede ser sencilla,
pero jamás deja de ser poderosa
si nace del corazón
y se sostiene en la fe.
Si lo crees…

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