sábado, 17 de enero de 2026
Oración por los animales
y los pusiste bajo nuestro dominio,
para que nos ayudaran en nuestro trabajo.
Bendito seas, Señor, que para rehacer nuestras fuerzas
nos das como alimento la carne de los animales.
Bendito seas, Señor, que, para entretenimiento de tus hijos,
nos das la compañía de los animales domésticos.
Bendito seas, Señor, que en las aves del cielo alimentadas por ti
nos das una señal de tu providencia paternal,
según las palabras del mismo Jesús.
Bendito seas, Señor, que nos has dado a tu Hijo como Cordero
y has querido que en él nos llamáramos y fuéramos hijos tuyos.
Bendito seas, Señor, que por medio de las más humildes criaturas
nos atraes también a tu amor. Amén
¿Por qué los perros viven menos que las personas?
Examiné a Belker y descubrí que tenía un cáncer en fase terminal. Dije a su familia que no podíamos hacer nada más por Belker y me ofrecí para llevar a cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.
Los dueños dijeron que sería buena idea que su hijo pequeño de 6 años estuviera presente. Pensaron que podría aprender algo de esa dolorosa experiencia.
Al día siguiente, sentí emoción cuando Belker fue rodeado por la familia. El niño estaba tranquilo, acariciaba al perro por última vez y yo me preguntaba si él comprendería lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.
El niño pequeño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión.
Nos sentamos todos por un momento peguntándonos el porqué del lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea más corta que la de los humanos.
El niño, que había estado escuchando atentamente, dijo:
– “Yo sé por qué.”
Sorprendidos, nos dimos vuelta a mirarlo. Lo que dijo a continuación fue lo más maravilloso que había escuchado en mi vida, no me esperaba una explicación más reconfortante que ésta:
“La gente viene al mundo para aprender cómo vivir una buena vida, cómo amar a los demás siempre y ser buenas personas... ¿verdad?… Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, no tienen que quedarse tanto tiempo como nosotros.”
Recuerda, si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como: Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos. Nunca deja pasar una oportunidad para ir a pasear, deja que el aire fresco y del viento acaricie tu cara.
Corre, salta y juega todos los días: se feliz. Mejora tu atención y deja que los tuyos te toquen y acaricien.
Evita “morder”; un simple gruñido será suficiente.
Si lo que quieres, está ′′enterrado", búscalo, persiste hasta encontrarlo.
Cuando estés feliz, baila. Deléitate en la alegría simple de una larga caminata. Sé leal.
Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazle sentir que estás ahí.
Alguien dijo: “El perro tiene más amigos que la gente, porque mueve más la cola que la lengua”
jueves, 15 de enero de 2026
Salmo 56
Oración matutina de un afligido
Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.
Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.
Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Han tendido una red a mis pasos,
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.
Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía; despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Excavar un pozo de agua
El Ángel Nocturno
Ryan, el niño que sació la sed de medio millón de africanos, nació en Canadá en mayo de 1991.
Cuando era pequeño, con apenas seis años, su maestra les contó en clase cómo viven los niños en África. Profundamente conmovido al saber que algunos incluso mueren de sed mientras él solo tenía que abrir el grifo para beber agua limpia, Ryan le preguntó a la maestra cuánto costaría llevar agua a África. Ella mencionó una organización llamada “WaterCan”, que podía construir pozos por unos 70 dólares.
Al llegar a casa, fue directamente con su madre, Susan, y le dijo que necesitaba 70 dólares para comprar un pozo para los niños africanos. Su madre le explicó que tendría que ganarse el dinero con esfuerzo y le asignó tareas que le permitían ganar unos pocos dólares cada semana.
Finalmente, reunió los 70 dólares y fue a WaterCan, donde le informaron que el costo real de perforar un pozo era de 2.000 dólares. Susan le dejó claro que no podía darle todo ese dinero, pero Ryan no se rindió: prometió que volvería con los 2.000 dólares completos.
Siguió haciendo tareas en el vecindario para recaudar fondos, inspirando a sus hermanos, vecinos y amigos a sumarse y ayudar hasta que lograron juntar la cantidad necesaria. En enero de 1999, se perforó el pozo en una aldea del norte de Uganda.
Una vez listo el pozo, la escuela de Ryan empezó a colaborar y establecieron contacto con la escuela cercana al pozo. Así fue como Ryan conoció a Akana, un niño que luchaba cada día por ir a clase. Ryan quedó tan impactado que pidió a sus padres que lo llevaran a conocerlo. El año 2000 llegó a la aldea, donde cientos de personas lo recibieron formando un pasillo y coreando su nombre.
— ¿Hasta saben mi nombre? -preguntó Ryan al guía, sorprendido.
— Todos en un radio de 100 kilómetros lo saben -le respondió el guía.
Hoy Ryan tiene 33 años, dirige su propia fundación y ha llevado más de 400 pozos a África. Además, se encarga de brindar educación y enseñar a los locales cómo cuidar los pozos y gestionar el agua.
Mientras nosotros nos ocupamos de tantas cosas sin sentido, nada es más justo que rendir homenaje a un verdadero héroe.
domingo, 11 de enero de 2026
Himno Bautismo del Señor
Liturgia de las Horas
Mas ¿por qué se ha de lavar
el Autor de la limpieza?
Porque el Bautismo hoy empieza
y él lo quiere inaugurar.
Juan es gracia y tiene tantas,
que confiesa el mundo de él
que hombre no nació mayor
ni delante, ni después.
Y, para que hubiera alguno
mayor que él, fue menester
que viniera a hacerse hombre
la Palabra que Dios es.
Esta Palabra hecha carne
que ahora Juan tiene a sus pies,
esperando que la lave
sin haber hecho por qué.
Y se rompe todo el cielo,
y entre las nubes se ve
una paloma que viene
a posarse sobre él.
Y se oye la voz del Padre
que grita: "Tratadlo bien;
escuchadle, es el Maestro,
mi hijo querido es."
Y así Juan, al mismo tiempo,
vio a Dios en personas tres,
voz y paloma en los cielos,
y al Verbo eterno a sus pies. Amén.
Las notas del papá
Ahí estábamos todos, papás y mamás. La maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo. Mi mente divagaba pensando en cómo resolver ese negocio tan importante. Juan Rodríguez, escuché a lo lejos. ¿No está el papá de Juan Rodríguez?, dijo la maestra.
- Sí, aquí estoy. Contesté pasando al frente a recibir el boletín de calificaciones de mi hijo.
Volví a mi lugar y la miré por encima. ¿Para esto he venido? ¿Qué es esto? El boletín estaba lleno de 6 y 7. Guardé las calificaciones. No quise saber nada más. La escondí para que ninguna otra persona viera las bajas calificaciones que había obtenido mi hijo. De vuelta a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba: pero si le doy todo, nada le falta. Ahora sí le va a ir muy mal.
Llegué, entré a casa, empujé la puerta y grité,
- ¡Ven para acá, Juan! Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. Papá.
- Que pa' paniquen. Lo aparté de mí y agarrándole de una oreja le dije: no podrás salir para nada. Hoy te quedas sin comer ni cenar. Nada de televisión. Me entregas tu móvil. Tienes prohibido salir de la casa en una semana y te vas a tu cuarto. Terminé. Me quedé sin comer ni cenar.
Volví a leer las notas despacio. Al leerla, vi que el boletín de notas decía, “boletín de calificaciones, calificando a papá”. Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a jugar contigo: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a ayudarte en tus tareas: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia: 7. Por el tiempo que tu papá te dedica a contarte un cuento antes de dormir: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a abrazarte y besarte: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a ver televisión contigo: 7. Por el tiempo que tu papá te dedica a escuchar tus dudas o problemas: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a enseñarte cosas nuevas: 7. Promedio de calificación: 6,22.
Los hijos habían calificado a sus padres. Y el mío me había puesto seis y sietes. Sinceramente creo que no me merecía ni eso. Me levanté y corrí a la habitación de mi hijo. Lo abracé y lloré. Juanito abrió sus ojos. Aún estaban hinchados por las lágrimas.
Me sonrió, me abrazó y me dijo. Te quiero, papa. Cerró sus ojos y se durmió.
Esta historia nos confronta con una realidad a menudo olvidada. La importancia de nuestra presencia activa y amorosa en la vida de nuestros hijos. Reflexiona sobre tus prioridades y el impacto que tienen en el desarrollo emocional y psicológico de los más pequeños… ¿Has pensado qué calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate tú también por sacar buenas notas.