Aquí vamos de nuevo,
a darle otra vueltita al sol,
no desde la prisa, sino desde la fe.
De la mano de Dios,
con el corazón un poco cansado,
pero aún dispuesto a creer y a crecer.
Con cicatrices que ya no se esconden,
porque también cuentan la historia
de todo lo que se sobrevivió.
Aquí vamos otra vez,
con más silencios que certezas,
con menos expectativas y más gratitud.
Sabiendo que no todo depende de nosotros,
pero que cada paso dado con fe siempre tiene sentido.
Que este nuevo giro alrededor del sol
nos encuentre más humildes, más conscientes,
más agradecidos por lo sencillo:
un día en paz, un abrazo sincero,
la fuerza para levantarnos cuando el alma pesa.
Vamos de la mano de Dios,
dejando atrás lo que ya cumplió su ciclo,
confiando en que lo que viene
llegará a su tiempo, ni antes ni después.
Aquí vamos de nuevo…
con fe, con esperanza tranquila,
y el corazón abierto
a todo lo bueno que aún falta por vivir.
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