Mari Patxi Ayerra
Tú, Señor, nos llamas a seguirte personalmente,
no te vale una respuesta mediocre...
Tú quieres un sí valiente, que abarque toda nuestra existencia.
Tú no te conformas con que nos llamemos cristianos.
Tú no quieres que llenemos nuestra vida de ritos.
Tú nos llamas a vivir el amor como Tú, a plantearnos la existencia
como una entrega, una ofrenda, una fiesta,
una familia y una comunión continua.
Tú quieres que seamos gente abierta,
que no está anclada en viejas normas
sino que va dando las respuestas adecuadas
a lo que necesita el ser humano en el momento.
Tú eres Señor de todos los tiempos,
conoces a la mujer que sufre en este siglo
al consumo que nos arrastra con su engaño
al ocio fácil que nos divierte y vacía el alma
a nuestra sociedad del bienestar
que llena la cuneta de hermanos pobres,
a nuestros proyectos de trabajo
que ocupan nuestra vida, dejándonos vacíos
posponiendo la vida familiar y la propia.
Tú conoces todas nuestras realidades
y nuestras profundidades y sentimientos,
mucho mejor aún que nosotros mismos,
por eso ofreces como respuesta tu Evangelio,
esa forma de vivir que libera, transforma
y crea familia y reino, solidaridad y fraternidad.
Por eso no podemos vivir en la mediocridad
que inventa nuevos caminos de libertad,
que hace otra oferta de felicidad
que nada tiene que ver con el puesto de trabajo
sino con lo que uno se regala a los hermanos
y cómo vive en el amor y en la justicia.
domingo, 24 de agosto de 2025
Tú, Señor, no te andas con mediocridades
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