jueves, 23 de febrero de 2023

Qué buen y gran corazón



Esta histórica fotografía fue tomada en la ciudad de Damasco en el año 1889 por el fotógrafo Tancrède Dumas. El enano se llamaba Samir, era cristiano y no podía caminar. Quien lo cargaba en su espalda se llamaba Muhammad, era musulmán y era ciego.
Muhammad confiaba en Samir para que le dijera a dónde ir, y Samir usaba la espalda de su amigo para ir por las calles de la ciudad. Ambos eran huérfanos y vivían en la misma habitación.
Samir tenía el don de la narración y contaba historias de las mil y una noches a los clientes de un café de Damasco, Muhammad vendía dulces frente al mismo café y le gustaba escuchar las historias de su amigo.
Un día, cuando se retiraba a su habitación, Muhammad encontró muerto a su compañero. Lloró y lamentó a su amigo durante siete días seguidos. Cuando se le preguntó cómo se llevaban tan bien, siendo de diferentes religiones, solo dijo esto:
“Aquí éramos iguales”, señalándose con la mano el corazón. Muhammad murió de tristeza tiempo después.

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