domingo, 25 de enero de 2026

Los caballos

Esta es la historia de un padre y un hijo que viven en el campo y que se dedican a cuidar y domar caballos. El hijo es joven e impulsivo, el padre es viejo y sabio.
- Vete con estos animales al campo y déjales comer en los pastos y beber en el río, y al atardecer vuelves a casa con ellos -dijo el padre a su hijo.
Volvió el hijo diciendo a su padre
- Papá ¡qué mala suerte tengo! se me han escapado en el campo varios caballos
- Tranquilo, no te preocupes ¡mala suerte o buena suerte no lo sabemos, confía en Dios
Al cabo de unos días, los caballos perdidos vuelven acompañados de varios caballos más...
- Papá, ¡qué buena suerte! Los caballos perdidos han traído con ellos a varios más, ya somos ricos.
- Tranquilo, ¡buena suerte o mala suerte no lo sabemos, Dios sabrá... Confía en Él!
Al aumentar el número de bestias en el patio y tener el mismo espacio, las bestias estaban más apretujadas, y el hijo al ir a echarles agua recibe una patada y se parte una pierna.
- Papá ¡qué mala suerte tengo! Ahora que todo nos iba bien me rompo la pierna....
- Tranquilo hijo ¡mala suerte o buena suerte, no lo sabemos, Dios sabrá... confía en Dios...
Al cabo de unos días, el rey manda a llamar a todos los jóvenes a filas, ya que el país acaba de entrar en guerra con sus vecinos, pero al hijo no lo llevan porque tenía la pierna rota.
- Papá ¡qué buena suerte, no me han llevado a la guerra!
- Tranquilo hijo mío ¡buena suerte o mala suerte!, no lo sabemos, Dios lo dirá, confía en Dios.

Este es un cuento que nunca termina, porque es el cuento de las cosas que nos pasan cada día, en la que tenemos que aprender a mirar los acontecimientos desde la tranquilidad y la confianza en que Dios nunca nos deja solos, sino que está siempre con nosotros en la vida de cada día.

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