Javi Montes, SJ (rezandovoy)
Nos empeñamos en apropiarnos de todo
y nos quedamos solo con la frustración.
Queremos programar cada instante
pero la vida se nos escapa de las manos.
Nos gustaría conocerlo todo
y nos descubrimos los más ignorantes.
Soñamos con triunfar en cada proyecto
pero el fracaso nos devuelve a nuestro sitio.
Lo tuyo es dar, darte, sin calcular.
Lo nuestro es recibir, acoger, sin preguntar.
Solo me conozco al mirarme en Ti.
Eres el manantial del que todo brota,
donde veo la primera luz y empiezo a correr.
Eres el mar, donde todo acaba
hacia allá me dirijo, en Ti quiero descansar.
lunes, 1 de junio de 2026
Lo tuyo es darte
Los zapatos del jardinero
Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo por los jardines del campus con un profesor, a quien los alumnos consideraban un buen amigo debido a su bondad para con todos. Mientras caminaban, vieron encima de un banco del jardín, un par de zapatos viejos y un abrigo. Supusieron que pertenecían al que trabajaba en el jardín y que estaría por terminar sus labores diarias.
El alumno dijo al profesor:
— Vamos a gastarle una broma. Escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.
— Querido amigo -le dijo el profesor- nunca debemos divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.
Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas del día, y fue en busca de sus zapatos y su abrigo.
Una vez que se hubo puesto el abrigo, deslizó el pie derecho en un zapato, pero al sentir algo dentro, cogió el zapato con la mano para ver qué era, y encontró una moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. Guardó la moneda en el bolsillo del abrigo y se puso el otro zapato. Su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda.
En ese momento cayó de rodillas y levantando los ojos al cielo pronunció una ferviente oración de agradecimiento en voz alta…; en ella se le oía hablar de su esposa enferma y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.
El estudiante quedó profundamente conmovido y se le llenaron los ojos de lágrimas.
— Ahora -dijo el profesor- ¿No estás más complacido que si le hubieras gastado una broma?
El joven respondió:
— Usted me ha enseñado una doble lección que jamás olvidaré: “Nunca es bueno reírse de los demás” y “es mejor dar que recibir”.
El alumno dijo al profesor:
— Vamos a gastarle una broma. Escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.
— Querido amigo -le dijo el profesor- nunca debemos divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.
Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas del día, y fue en busca de sus zapatos y su abrigo.
Una vez que se hubo puesto el abrigo, deslizó el pie derecho en un zapato, pero al sentir algo dentro, cogió el zapato con la mano para ver qué era, y encontró una moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. Guardó la moneda en el bolsillo del abrigo y se puso el otro zapato. Su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda.
En ese momento cayó de rodillas y levantando los ojos al cielo pronunció una ferviente oración de agradecimiento en voz alta…; en ella se le oía hablar de su esposa enferma y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.
El estudiante quedó profundamente conmovido y se le llenaron los ojos de lágrimas.
— Ahora -dijo el profesor- ¿No estás más complacido que si le hubieras gastado una broma?
El joven respondió:
— Usted me ha enseñado una doble lección que jamás olvidaré: “Nunca es bueno reírse de los demás” y “es mejor dar que recibir”.
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