sábado, 17 de enero de 2026

¿Por qué los perros viven menos que las personas?

Siendo veterinario, fui llamado para examinar a un Sabueso Irlandés de 10 años llamado Belker. Los dueños del perro y su hijo pequeño estaban muy unidos a Belker y esperaban un milagro.
Examiné a Belker y descubrí que tenía un cáncer en fase terminal. Dije a su familia que no podíamos hacer nada más por Belker y me ofrecí para llevar a cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.
Los dueños dijeron que sería buena idea que su hijo pequeño de 6 años estuviera presente. Pensaron que podría aprender algo de esa dolorosa experiencia.
Al día siguiente, sentí emoción cuando Belker fue rodeado por la familia. El niño estaba tranquilo, acariciaba al perro por última vez y yo me preguntaba si él comprendería lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.
El niño pequeño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión.
Nos sentamos todos por un momento peguntándonos el porqué del lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea más corta que la de los humanos.
El niño, que había estado escuchando atentamente, dijo:
– “Yo sé por qué.”
Sorprendidos, nos dimos vuelta a mirarlo. Lo que dijo a continuación fue lo más maravilloso que había escuchado en mi vida, no me esperaba una explicación más reconfortante que ésta:
“La gente viene al mundo para aprender cómo vivir una buena vida, cómo amar a los demás siempre y ser buenas personas... ¿verdad?… Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, no tienen que quedarse tanto tiempo como nosotros.”

Recuerda, si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como: Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos. Nunca deja pasar una oportunidad para ir a pasear, deja que el aire fresco y del viento acaricie tu cara.
Corre, salta y juega todos los días: se feliz. Mejora tu atención y deja que los tuyos te toquen y acaricien.
Evita “morder”; un simple gruñido será suficiente.
Si lo que quieres, está ′′enterrado", búscalo, persiste hasta encontrarlo.
Cuando estés feliz, baila. Deléitate en la alegría simple de una larga caminata. Sé leal.
Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazle sentir que estás ahí.
Alguien dijo: “El perro tiene más amigos que la gente, porque mueve más la cola que la lengua”

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