Era miércoles, ocho de la mañana. Llegué puntual a la escuela de mi hijo. “No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria”. Fue lo que la maestra me había dicho un día antes. ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? ¿Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las ocho treinta? De ella dependía un buen negocio y tuve que cancelarla.
Ahí estábamos todos, papás y mamás. La maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo. Mi mente divagaba pensando en cómo resolver ese negocio tan importante. Juan Rodríguez, escuché a lo lejos. ¿No está el papá de Juan Rodríguez?, dijo la maestra.
- Sí, aquí estoy. Contesté pasando al frente a recibir el boletín de calificaciones de mi hijo.
Volví a mi lugar y la miré por encima. ¿Para esto he venido? ¿Qué es esto? El boletín estaba lleno de 6 y 7. Guardé las calificaciones. No quise saber nada más. La escondí para que ninguna otra persona viera las bajas calificaciones que había obtenido mi hijo. De vuelta a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba: pero si le doy todo, nada le falta. Ahora sí le va a ir muy mal.
Llegué, entré a casa, empujé la puerta y grité,
- ¡Ven para acá, Juan! Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. Papá.
- Que pa' paniquen. Lo aparté de mí y agarrándole de una oreja le dije: no podrás salir para nada. Hoy te quedas sin comer ni cenar. Nada de televisión. Me entregas tu móvil. Tienes prohibido salir de la casa en una semana y te vas a tu cuarto. Terminé. Me quedé sin comer ni cenar.
Volví a leer las notas despacio. Al leerla, vi que el boletín de notas decía, “boletín de calificaciones, calificando a papá”. Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a jugar contigo: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a ayudarte en tus tareas: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia: 7. Por el tiempo que tu papá te dedica a contarte un cuento antes de dormir: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a abrazarte y besarte: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a ver televisión contigo: 7. Por el tiempo que tu papá te dedica a escuchar tus dudas o problemas: 6. Por el tiempo que tu papá te dedica a enseñarte cosas nuevas: 7. Promedio de calificación: 6,22.
Los hijos habían calificado a sus padres. Y el mío me había puesto seis y sietes. Sinceramente creo que no me merecía ni eso. Me levanté y corrí a la habitación de mi hijo. Lo abracé y lloré. Juanito abrió sus ojos. Aún estaban hinchados por las lágrimas.
Me sonrió, me abrazó y me dijo. Te quiero, papa. Cerró sus ojos y se durmió.
Esta historia nos confronta con una realidad a menudo olvidada. La importancia de nuestra presencia activa y amorosa en la vida de nuestros hijos. Reflexiona sobre tus prioridades y el impacto que tienen en el desarrollo emocional y psicológico de los más pequeños… ¿Has pensado qué calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate tú también por sacar buenas notas.
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