miércoles, 27 de mayo de 2026

La torpeza del abuelo

El abuelo se había hecho muy viejo. Sus piernas flaqueaban, veía y oía cada vez menos, babeaba y tenía serias dificultades para tragar. En una ocasión -prosigue la escena de aquella novela de Tolstoi- cuando su hijo y su nuera le servían la cena, al abuelo se le cayó el plato y se hizo añicos en el suelo. 
La nuera comenzó a quejarse de la torpeza de su suegro, diciendo que lo rompía todo, y que a partir de aquel día le darían de comer en una palangana de plástico. 
El anciano suspiraba asustado, sin atreverse a decir nada.
Poco después, vieron al hijo pequeño rebuscando en el armario. Movido por la curiosidad, su padre le preguntó:
- "¿Qué haces, hijo?" 
El chico, sin levantar la cabeza, contestó:
- "Estoy preparando una palangana para daros de comer a mamá y a ti cuando seáis viejos." 
El marido y su esposa se miraron y se sintieron tan avergonzados que empezaron a llorar. Pidieron perdón al abuelo y a su hijo, y las cosas cambiaron radicalmente a partir de aquel día. 
Su hijo pequeño les había dado una severa lección de sensibilidad y de buen corazón.


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