domingo, 16 de agosto de 2026

Oración en la fiesta de San Roque

Bendice a todos los pueblos con la paz.
Acompáñanos como peregrinos en nuestro caminar.
Ayúdanos a superar lo que nos divide y a vivir unidos.
Cuando surjan obstáculos en el camino,
danos fuerzas para no rendirnos.
Enséñanos a ser testigos del amor
hasta entregar la vida como tú.
Haznos testigos enviados a anunciar con alegría
la buena noticia de Jesús.
Que toda nuestra vida sea servicio a los demás,
especialmente a los pobres y últimos.
San Roque peregrino, ruega por nosotros
y por toda la humanidad.

El camino

          Mar Pastor

“En aquella época, la sequía había hecho estragos y a las mujeres recolectoras les resultaba muy difícil conseguir comida para la comunidad.
Abhigya, la más anciana del grupo, había localizado un árbol de mango en la frontera, por lo que -pese a que se trataba de un peligroso camino- envió a dos jóvenes y valientes mujeres, Abhaya y Agrata, a recoger sus frutos.
Abhaya, cuyo nombre significa “sin miedo”, caminaba delante, decidida, siguiendo estrictamente las indicaciones del mapa. Agrata la acompañaba sin hacer honor a su nombre, que significa “tomar la iniciativa”.
A los pocos pasos, una tarántula picó a Abhaya. Agrata auxilió a su compañera y, aunque confirmó que no se trataba de una picadura mortal, le sugirió a Abhaya que cambiaran de camino ya que ése estaba plagado de insectos.
— “No, Agrata, este es el camino marcado para llegar al árbol, debemos seguirlo para poder alcanzarlo”, replicó Abhaya disimulando el dolor que todavía le provocaba la picadura.
Las jóvenes prosiguieron la marcha a buen ritmo, hasta que Abhaya se rozó con una ortiga. Agrata ayudó a su compañera extrayendo jugo de las mismas ortigas y extendiéndolo sobre su sarpullido.
— “Vamos a probar otro camino, Abhaya, uno sin ortigas”, propuso de nuevo Agrata.
Abhaya se negó, volvió a recordarle que aquella era la ruta que les llevaba al árbol.
Después de otras cuantas calamidades y la testarudez de Abhaya en su empeño por seguir el mapa, llegaron al árbol de mango. Abhaya estaba agotada y malherida. Agrata se ofreció para cargar con la cesta, a condición de que volvieran por otro camino. Abhaya, casi sin fuerzas, aceptó.
La vuelta se desarrolló sin incidentes, el camino que Agrata iba eligiendo las recibía libre de insectos y ortigas. Cuando por fin le entregaron la cesta de mangos a Abhigya, ésta les preguntó:
— ¿Qué habéis aprendido hoy?
— La terquedad y la rigidez pueden ser peligrosas, respondió Abhaya.
— Quien dibujó el mapa nunca había ido a coger mangos de ese árbol, respondió Agrata.