lunes, 26 de febrero de 2018

El ayuno que agrada a Dios

EL AYUNO QUE AGRADA A DIOS
Ayuna de juzgar a otros; descubre a Cristo que vive en ellos.
Ayuna de palabras hirientes; llénate de frases sanadoras.
Ayuna de descontento; llénate de gratitud.
Ayuna de enojos; llénate de paciencia.
Ayuna de pesimismo; llénate de esperanza cristiana.
Ayuna de preocupaciones; llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte;
llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.
Ayuna de las presiones que no cesan;
llénate de una oración constante.
Ayuna de amargura; llénate de perdón.
Ayuna de darte importancia a ti mismo;
llénate de compasión por los demás.
Ayuna de ansiedad sobre tus cosas;
comprométete en la propagación del Reino.
Ayuna de desaliento; llénate del entusiasmo de la fe.
Ayuna de pensamientos mundanos;
llénate de las verdades que fundamentan la santidad.
Ayuna de todo lo que te separe de Jesús;
llénate de todo lo que a El te acerque.

El canasto de carbón

Se cuenta la historia de un anciano que vivía con su nieto en una hermosa granja en las montañas. Cada mañana, el abuelo se levantaba muy temprano y sentándose en la mesa de la cocina, comenzaba a leer su vieja y estropeada Biblia.
Su nieto quería ser igual que su abuelo y durante un tiempo trató de imitarlo, sentándose con él a leer la Biblia. Pero un día, el joven preguntó:
- “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta, pero no la entiendo, y cuando logro entender algo, se me olvida en cuanto cierro el libro. ¿Qué hay de bueno en leer la Biblia?”
El abuelo, calladamente, dejó de echar carbón en la estufa y entregándole el viejo canasto de carbón a su nieto, le dijo:
- “Baja con el canasto de carbón al río y tráeme el canasto lleno de agua.”
El muchacho hizo tal y como su abuelo le dijo, pero toda el agua se salió antes de que él pudiera volver a la casa. El abuelo se rió y le dijo:
- “Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima vez”, y lo envió nuevamente al río con el canasto de carbón.
Esta vez, el muchacho corrió más rápidamente, pero de nuevo el canasto estaba vacío antes de que llegara de vuelta a la casa. Ya sin respiración, le dijo a su abuelo que era “imposible llevar agua en un canasto”, y fue a conseguir un cubo a cambio.
Pero el anciano le respondió:
- “Yo no quiero un cubo lleno de agua, ¡yo quiero un canasto lleno de agua!… Tú lo puedes hacer, pero no lo estás intentando lo suficiente, así que ve de nuevo al río e inténtalo una vez más.”
A estas alturas el muchacho sabía que era imposible, pero quería mostrarle a su abuelo que aún cuando corriese tan rápido como podía, el agua se saldría del canasto antes que llegase a la casa.
Así que el muchacho sacó el agua del río y corrió tan rápido como pudo, pero cuando llegó donde su abuelo el canasto estaba de nuevo vacío. Ya sin poder respirar, dijo:
- “¡Mira abuelo, esto es inútil!”
- “¿Por qué piensas que es inútil?”, le dijo el anciano, “mira dentro del canasto.”
El muchacho miró y por primera vez comprendió que el canasto parecía diferente… en lugar de un sucio canasto carbonero, había un canasto limpio y resplandeciente.
- “Hijo”, dijo el abuelo, “esto es lo que pasa cuando tú lees la Biblia… tal vez no puedes entender o recordar todo lo que has leído, pero cuando la lees, te irá cambiando el interior. Esa es la obra de Dios en nuestras vidas. Él quiere cambiarnos desde adentro hacia fuera… y lentamente transformarnos en la imagen de su amado Hijo.”

San Pablo dijo: «Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas» (Hebreos 4, 12-13).

domingo, 25 de febrero de 2018

Oración desde el Monte Tabor

Señor, en el Tabor, Pedro, Santiago y Juan
tomaron conciencia de tu divinidad
y fue para ellos la confirmación de su fe en Ti.
Todos necesitamos estos momentos de Tabor, Señor.
Ayúdanos a encontrarte en la Eucaristía.
Señor, sentimos a menudo la tentación
de quedarnos en nuestro mundo,
en nuestra paz, en nuestro silencio o nuestra rutina.
Empújanos, Señor, y haznos bajar e implicarnos
en las necesidades de los que nos rodean.
Que sepamos encontrar momentos
para estar contigo a solas, Señor.
Que no nos dejemos arrastrar por el activismo
o por las mil reuniones que ocupan nuestro espacio vital.
Antes de iniciar cada nueva acción
queremos encomendarnos a Ti.
Será un tiempo de Tabor muy breve,
pero nos ayudará a ver la ruta
y el sendero de nuestro quehacer cotidiano.
Señor, la visión de Moisés y Elías se desvaneció.
También Tú a veces pareces ausente.
Sabemos que estás a nuestro lado y que quieres
que vivamos nuestra fe de manera adulta.
Aumenta nuestra fe.

El tigre y el zorro

Mas vale astucia que fuerza. En el mundo de los animales casi siempre impera " la ley del más fuerte". Y en el nuestro, ¿crees que es igual?

En una selva lejana se instaló un tigre con ganas de armarla. Aparte de ser enorme, este felino mataba y engullía sin piedad varias piezas diarias poniendo en peligro el equilibrio de la jungla.
El resto de los animales, alarmados y entristecidos, decidieron entregarle cada día al gran sanguinario a un miembro de una familia, empezando por los más mayores. Y así lo hicieron hasta que les tocó el turno a los zorros. Y cuando el abuelo zorro estaba a punto de marcharse para ser sacrificado, su nieto dijo que él mismo ocuparía su lugar.
El pequeño zorro se plantó sin miedo delante del tigre y comenzó a reírse compulsivamente. El gran felino, desconcertado, le preguntó por qué se reía, y el pequeño le dijo que otro tigre le estaba quitando los mejores bocados. El tigre, enfurecido, le dijo que le llevase ante tan terrible rival. Se pusieron en camino y muy pronto llegaron a un profundo pozo. El zorrito le dijo al tigre que su colega vivía allí dentro. El felino se asomó al pozo y al ver su reflejo en el agua, con una expresión tan feroz, no se reconoció y pensó que era el otro tigre. Y entonces... se tiró de cabeza a las oscuras aguas para luchar a muerte con su reflejo.

sábado, 24 de febrero de 2018

Oración solidaria para descubrir al otro

 reflejosdeluz.net

Señor, enséñanos a ver en cada persona un hermano.
Alguien que se esconde,
con sus sufrimientos y sus alegrías.
Alguien a quien muchas veces da vergüenza
el presentarse tal como es.
Señor, haznos descubrir detrás de cada rostro,
en el fondo de cada mirada,
un hermano parecido a Ti,
y al mismo tiempo diferente a los demás.
Señor, que tu Espíritu nos abra la mirada
para tratar a cada uno a su manera,
como Tú hiciste con la Samaritana,
con Nicodemo, con Pedro...
Tal y como lo haces con nosotros.
Queremos empezar hoy mismo
a comprender a cada cual en su mundo,
con sus ideas, sus virtudes y debilidades.
Señor, que te veamos detrás de cada rostro.

Generoso hasta la hora de la muerte

Paulo Coelho

Un hombre viajaba de una ciudad a otra, cuando supo que se había trabado una sangrienta batalla, y que su primo se encontraba entre los soldados heridos. Se apresuró en llegar hasta el lugar para descubrir que su familiar estaba a punto de morir. Echó mano de su cantimplora y le ofreció un poco de agua, pero en ese instante otro herido gimió, y el primo le pidió que le diese de beber al soldado que estaba a su lado.
- ¡Pero si voy hasta él, es posible que tú no sobrevivas! ¡Tú ya has sido suficientemente generoso durante toda tu vida!
Reuniendo sus últimas fuerzas, el herido respondió:
- Razón de más para seguir siendo generoso hasta el momento de mi muerte.

viernes, 23 de febrero de 2018

Oración Cuaresmal

Señor y Padre nuestro, gracias por concedernos vivir
con sentido cristiano, este tiempo de Cuaresma.
Infúndenos tu Espíritu para que desde hoy
nos tomemos más en serio el mensaje del Evangelio.
Que nuestro ayuno sea un no al consumismo excesivo,
y un sí de corazón, a la solidaridad con los pobres.
Que nuestras privaciones
sirvan de ayuda a los necesitados
y de alivio a los que sufren.
Queremos vivir en tu presencia, alimentar nuestra vida
con la oración, con la escucha de tu Palabra;
y en todo momento decirte que cuentes con nosotros.
Lo hacemos alegres y esperanzados, ayúdanos, Señor.