1. Saludar. (siempre y en todo lugar)
2. Dar las gracias (aunque no "debas" hacerlo).
3. Recordarle a los demás cuanto los amas.
4. Saludar con alegría a esas personas que ves a diario.
5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.
6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.
7. Levantarle los ánimos a alguien.
8. Celebrar las cualidades o éxitos de otro.
9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo al que lo necesita.
10. Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.
11. Corregir con amor, no callar por miedo.
12. Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.
13. Limpiar lo que uso en casa.
14. Ayudar a los demás a superar obstáculos.
15. Llamar por teléfono a tus padres, si tienes la fortuna de tenerlos.
miércoles, 2 de marzo de 2022
Cambie su rumbo 20 grados
Dos acorazados asignados a la escuadra de entrenamiento, habían estado de maniobras en el mar, con tempestad, durante varios días.
Yo servía en el buque insignia y estaba de guardia en el puente cuando caía la noche.
La visibilidad era escasa; había niebla, y el capitán permanecía sobre el puente supervisando todas las actividades.
Poco después de que oscureciera, el vigía que estaba en el extremo del puente informó:
- Luz a estribor.
- ¿Rumbo directo o se desvía hacia popa?, gritó el capitán.
El vigía respondió que directo. Lo que significaba que nuestro propio rumbo nos estaba conduciendo a una colisión con aquel buque. El capitán llamó al encargado de emitir señales.
- Envía este mensaje: Estamos a punto de colisionar; aconsejamos cambiar 20 grados su rumbo.
Llegó otra señal de respuesta: «Aconsejamos que ustedes cambien 20 grados su rumbo».
- Contéstele: Soy capitán; cambie su rumbo 20 grados -dijo el capitán.
«Soy marinero de 2ª clase –nos respondieron–. Mejor cambie su rumbo 20 grados».
El capitán ya estaba hecho una furia, y espetó:
- Conteste: Soy un acorazado. Cambie su rumbo 20 grados.
La linterna del interlocutor envió su último mensaje: «Yo soy un faro».
Cambiamos nuestro rumbo.
Moraleja: Si sólo tomas decisiones basándote en suposiciones no son pocas las que tendrás colisiones. Tus creencias te gobiernan pero siempre tienes la posibilidad de cambiarlas. Especialmente cuando te das cuenta que te llevan a interpretar lo que te rodea alejándote de tus objetivos.
Yo servía en el buque insignia y estaba de guardia en el puente cuando caía la noche.
La visibilidad era escasa; había niebla, y el capitán permanecía sobre el puente supervisando todas las actividades.
Poco después de que oscureciera, el vigía que estaba en el extremo del puente informó:
- Luz a estribor.
- ¿Rumbo directo o se desvía hacia popa?, gritó el capitán.
El vigía respondió que directo. Lo que significaba que nuestro propio rumbo nos estaba conduciendo a una colisión con aquel buque. El capitán llamó al encargado de emitir señales.
- Envía este mensaje: Estamos a punto de colisionar; aconsejamos cambiar 20 grados su rumbo.
Llegó otra señal de respuesta: «Aconsejamos que ustedes cambien 20 grados su rumbo».
- Contéstele: Soy capitán; cambie su rumbo 20 grados -dijo el capitán.
«Soy marinero de 2ª clase –nos respondieron–. Mejor cambie su rumbo 20 grados».
El capitán ya estaba hecho una furia, y espetó:
- Conteste: Soy un acorazado. Cambie su rumbo 20 grados.
La linterna del interlocutor envió su último mensaje: «Yo soy un faro».
Cambiamos nuestro rumbo.
Moraleja: Si sólo tomas decisiones basándote en suposiciones no son pocas las que tendrás colisiones. Tus creencias te gobiernan pero siempre tienes la posibilidad de cambiarlas. Especialmente cuando te das cuenta que te llevan a interpretar lo que te rodea alejándote de tus objetivos.
martes, 1 de marzo de 2022
Oración de compromiso
Señor Dios,
nos regalaste el mundo para que todos vivamos en él,
un mundo lleno de maravillas, belleza y plenitud;
una casa común donde nadie debería pasar hambre.
Te pedimos por todas las personas que se esfuerzan
por trabajar los campos y por los que cuidan los animales.
Que nuestro compromiso llegue a quien más lo necesita
y se transforme en alimento, enseñanza, cuidados médicos y esperanza.
Danos fuerzas para ser más generosos y unir nuestras manos,
para, juntos, conseguir que se acabe el hambre y el sufrimiento.
Señor, enséñanos a comprender
que todos los que vivimos en nuestro planeta, nuestra casa común,
somos una sola familia humana,
por ello debemos cuidar la tierra
y a nuestr@s herman@s que habitan en ella. Amén
nos regalaste el mundo para que todos vivamos en él,
un mundo lleno de maravillas, belleza y plenitud;
una casa común donde nadie debería pasar hambre.
Te pedimos por todas las personas que se esfuerzan
por trabajar los campos y por los que cuidan los animales.
Que nuestro compromiso llegue a quien más lo necesita
y se transforme en alimento, enseñanza, cuidados médicos y esperanza.
Danos fuerzas para ser más generosos y unir nuestras manos,
para, juntos, conseguir que se acabe el hambre y el sufrimiento.
Señor, enséñanos a comprender
que todos los que vivimos en nuestro planeta, nuestra casa común,
somos una sola familia humana,
por ello debemos cuidar la tierra
y a nuestr@s herman@s que habitan en ella. Amén
Virgen María, que tu maternal auxilio nos haga valientes, pacientes y eficaces
para comprometernos a trabajar por la paz que todos buscamos y necesitamos.
para comprometernos a trabajar por la paz que todos buscamos y necesitamos.
A correr
Cierto día, estaban en el bosque un caballo y su potrillo, a los dos les gustaba correr sin rumbo fijo, solo por el placer de sentir el cálido aire sobre sus cabezas.
Padre e hijo disfrutaban mucho de estas carreras y el compartir sus conversaciones que tanto bien hacia a ambos, siempre eran diálogos de lo más ameno y realmente existía una comunicación constante entre ellos.
Una mañana salieron, como era su costumbre a correr, estaban felices porque era un día espléndido, cuando de repente el potrillo tropezó y cayó rodando, su padre se detuvo volviendo sobre sus pasos para ver que le había sucedido a su pequeño hijo.
Se acercó a él para ver si se encontraba bien; el pequeño no lograba levantarse. Muy asustado le dijo a su padre:
– Siento que no podré volverme a levantar, siento que mi pata está muy lastimada.
- Hijo, debes levantarte, acaso ¿te has roto algo?
- Padre, le dijo el potrillo, creo que no me he roto nada, sin embargo, un caballo nunca se cae y cuando lo hace, le resulta muy difícil levantarse.
- Hijo, estás equivocado, algunos animales como nosotros caen, pero vuelven a levantarse y tú te levantarás, porque tú no tienes nada roto, tu voluntad hará que te levantes y vuelvas a caminar y a correr como siempre lo has hecho. No permitas que tu mente te haga tomar una decisión equivocada, creyendo que por caerte no podrás levantarte, además, yo te ayudaré a hacerlo, porque yo necesitaré tu ayuda, cuando caiga y tenga que levantarme igualmente.
- Pero padre, ¿cómo podré yo ayudarte a levantar si soy tan pequeño?
- Hijo no se necesita fuerza física para esa clase de ayuda, solo se requiere un gran amor, esa es la clase de ayuda que necesitamos, sentirnos apoyados por nuestros seres más queridos, y yo te amo mucho y por esa razón te digo que te levantes, porque todavía tenemos muchos caminos que recorrer juntos.
Y el potrillo, se levantó, se sacudió el polvo, empezó a caminar junto a su padre y pronto empezaron a correr como era su costumbre.
CAERSE no es lo importante, lo importante es LEVANTARSE cuantas veces sea necesario.
Padre e hijo disfrutaban mucho de estas carreras y el compartir sus conversaciones que tanto bien hacia a ambos, siempre eran diálogos de lo más ameno y realmente existía una comunicación constante entre ellos.
Una mañana salieron, como era su costumbre a correr, estaban felices porque era un día espléndido, cuando de repente el potrillo tropezó y cayó rodando, su padre se detuvo volviendo sobre sus pasos para ver que le había sucedido a su pequeño hijo.
Se acercó a él para ver si se encontraba bien; el pequeño no lograba levantarse. Muy asustado le dijo a su padre:
– Siento que no podré volverme a levantar, siento que mi pata está muy lastimada.
- Hijo, debes levantarte, acaso ¿te has roto algo?
- Padre, le dijo el potrillo, creo que no me he roto nada, sin embargo, un caballo nunca se cae y cuando lo hace, le resulta muy difícil levantarse.
- Hijo, estás equivocado, algunos animales como nosotros caen, pero vuelven a levantarse y tú te levantarás, porque tú no tienes nada roto, tu voluntad hará que te levantes y vuelvas a caminar y a correr como siempre lo has hecho. No permitas que tu mente te haga tomar una decisión equivocada, creyendo que por caerte no podrás levantarte, además, yo te ayudaré a hacerlo, porque yo necesitaré tu ayuda, cuando caiga y tenga que levantarme igualmente.
- Pero padre, ¿cómo podré yo ayudarte a levantar si soy tan pequeño?
- Hijo no se necesita fuerza física para esa clase de ayuda, solo se requiere un gran amor, esa es la clase de ayuda que necesitamos, sentirnos apoyados por nuestros seres más queridos, y yo te amo mucho y por esa razón te digo que te levantes, porque todavía tenemos muchos caminos que recorrer juntos.
Y el potrillo, se levantó, se sacudió el polvo, empezó a caminar junto a su padre y pronto empezaron a correr como era su costumbre.
CAERSE no es lo importante, lo importante es LEVANTARSE cuantas veces sea necesario.
sábado, 26 de febrero de 2022
Por la paz
Juan Pablo II (Día Mundial por la Paz, 1-01-2002)
Oh, Dios, Creador del universo,
que extiendes tu preocupación paternal sobre cada criatura
y que guías los eventos de la historia a la meta de la salvación;
nosotros reconocemos tu amor paternal
que a pesar de la resistencia de la humanidad
y, en un mundo dividido por la disputa y la discordia,
Tú nos haces preparar para la reconciliación.
Renueva en nosotros las maravillas de tu misericordia;
envía tu Espíritu sobre nosotros,
para que él pueda obrar en la intimidad de nuestros corazones;
para que los enemigos puedan empezar a dialogar;
para que los adversarios puedan estrecharse las manos;
y para que las personas puedan encontrar entre sí la armonía.
Para que todos puedan comprometerse
en la búsqueda sincera por la verdadera paz;
para que se eliminen todas las disputas,
para que la caridad supere el odio,
para que el perdón venza el deseo de venganza.
Oh, Dios, Creador del universo,
que extiendes tu preocupación paternal sobre cada criatura
y que guías los eventos de la historia a la meta de la salvación;
nosotros reconocemos tu amor paternal
que a pesar de la resistencia de la humanidad
y, en un mundo dividido por la disputa y la discordia,
Tú nos haces preparar para la reconciliación.
Renueva en nosotros las maravillas de tu misericordia;
envía tu Espíritu sobre nosotros,
para que él pueda obrar en la intimidad de nuestros corazones;
para que los enemigos puedan empezar a dialogar;
para que los adversarios puedan estrecharse las manos;
y para que las personas puedan encontrar entre sí la armonía.
Para que todos puedan comprometerse
en la búsqueda sincera por la verdadera paz;
para que se eliminen todas las disputas,
para que la caridad supere el odio,
para que el perdón venza el deseo de venganza.
Señor, te pedimos por nuestros hermanos de Ucrania y Rusia.
Protégelos y ponlos a salvo. Gracias Señor.
Protégelos y ponlos a salvo. Gracias Señor.
¿Quién soy yo?
Tony de Mello
Este es un cuento de Altar de Neishapur.
El amante llamó a la puerta de su amada.
- "¿Quién es?", preguntó la amada desde dentro.
-"Soy yo", dijo el amante.
- "Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y yo".
El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando y considerando durante meses, las palabras de la amada. Por fin regresó y volvió a llamar a la puerta.
- "¿Quién es?"
- "Soy tú".
Y la puerta se abrió inmediatamente.
Este es un cuento de Altar de Neishapur.
El amante llamó a la puerta de su amada.
- "¿Quién es?", preguntó la amada desde dentro.
-"Soy yo", dijo el amante.
- "Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y yo".
El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando y considerando durante meses, las palabras de la amada. Por fin regresó y volvió a llamar a la puerta.
- "¿Quién es?"
- "Soy tú".
Y la puerta se abrió inmediatamente.
jueves, 24 de febrero de 2022
Oración por los que más quiero
Flavia Carpio
Quiero pedirte por mi familia, mis amigos y todos aquellos
que alguna vez llegaron a mi vida, pero que hoy ya no están.
Sé que muchas veces no demuestro lo importante que son para mi
ni con palabras y mucho menos con acciones,
pero hoy te quiero pedir por ellos.
Ayúdame a estar siempre para ellos.
Enséñame a darles mi tiempo.
Enséñame a mostrarles que, aunque muchas veces esté lejos,
ellos siempre están a mi lado.
Van conmigo, en mi corazón,
pueden contar conmigo, con mi amistad, con mi cariño,
con mi tiempo y sobre todo, con mi oración.
Pongo a tus pies a cada una de las personas que han pasado por mi vida.
A cada uno de los que me han formado,
que han estado a mi lado, que aún están y por los que vendrán.
Guíame para ser luz y testimonio tuyo en sus vidas.
A acompañarles en su camino y a no juzgarlos por sus decisiones.
Enséñame a mostrarles que, a pesar de nuestras diferencias,
siempre podemos salir adelante.
Cuida de ellos como cuidas de mí.
Cuida de ellos, de sus sueños y sus anhelos.
Pongo a tus pies todas sus intenciones, Jesús,
porque donde sea que estén o adonde sea que yo vaya,
siempre serán lo que más quiero.
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