domingo, 13 de marzo de 2022
Los tres pelos
Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo, y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza. 'Hmmm, pensó, creo que hoy me voy a hacer una trenza'.
Así lo hizo y pasó un día maravilloso.
El siguiente día se despertó, se miró al espejo Y vio que tenía solamente dos cabellos en su cabeza. 'Hmmm, dijo, creo que hoy me peinaré con la raya en medio'
Así lo hizo y pasó un día grandioso.
El siguiente día, cuando despertó, se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza. 'Bueno, se dijo, ahora me haré una cola de caballo.'
Así lo hizo, y tuvo un día muy, muy divertido.
A la mañana siguiente, cuando despertó, corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba un solo cabello en la cabeza. '¡Qué Bien!, exclamó. ¡Hoy no me tendré que peinar!'
Tu actitud cuenta mucho en la vida. Alégrate cada mañana. Ríete de ti mism@. Acéptate. Sé bondados@ y amable con los demás. Sonríeles, porque cada persona que te encuentres tiene sus problemas y tu sonrisa lo ayudará.
La vida no es esperar a que la tormenta pase, ni es abrir el paraguas para que todo resbale... La Vida es aprender a bailar bajo la lluvia. ¡Que cada día de tu vida lo disfrutes al máximo!
Así lo hizo y pasó un día maravilloso.
El siguiente día se despertó, se miró al espejo Y vio que tenía solamente dos cabellos en su cabeza. 'Hmmm, dijo, creo que hoy me peinaré con la raya en medio'
Así lo hizo y pasó un día grandioso.
El siguiente día, cuando despertó, se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza. 'Bueno, se dijo, ahora me haré una cola de caballo.'
Así lo hizo, y tuvo un día muy, muy divertido.
A la mañana siguiente, cuando despertó, corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba un solo cabello en la cabeza. '¡Qué Bien!, exclamó. ¡Hoy no me tendré que peinar!'
Tu actitud cuenta mucho en la vida. Alégrate cada mañana. Ríete de ti mism@. Acéptate. Sé bondados@ y amable con los demás. Sonríeles, porque cada persona que te encuentres tiene sus problemas y tu sonrisa lo ayudará.
La vida no es esperar a que la tormenta pase, ni es abrir el paraguas para que todo resbale... La Vida es aprender a bailar bajo la lluvia. ¡Que cada día de tu vida lo disfrutes al máximo!
domingo, 6 de marzo de 2022
Me pongo en camino, Señor
Señor Jesús: me pongo en camino. Quiero buscarte.
Dame un corazón sencillo, unos pies ligeros,
unos ojos abiertos para que mi marcha sólo se dirija a ti.
Dame un corazón sencillo, unos pies ligeros,
unos ojos abiertos para que mi marcha sólo se dirija a ti.
Oriéntame cuando me pierda, acógeme cuando me canse, l
lévame con los otros cuando me sienta solo.
Dame valentía, fortaleza y audacia para no decaer en mi búsqueda,
para permanecer siempre firme.
Haz que mis pies pisen la tierra pobre que pisaron los tuyos,
que mis hombros sólo carguen la libertad
y el desprendimiento que llevaron los tuyos,
que mis entrañas anhelen sólo tu palabra.
Y cuando al fin pueda encontrarme contigo cara a cara,
Cristo luminoso, Eterna Pascua, concédeme
descansar mi cabeza sobre tu hombro
y pronunciar tu nombre, Señor,
siempre hermano, hermano, siempre nuevo.
lévame con los otros cuando me sienta solo.
Dame valentía, fortaleza y audacia para no decaer en mi búsqueda,
para permanecer siempre firme.
Haz que mis pies pisen la tierra pobre que pisaron los tuyos,
que mis hombros sólo carguen la libertad
y el desprendimiento que llevaron los tuyos,
que mis entrañas anhelen sólo tu palabra.
Y cuando al fin pueda encontrarme contigo cara a cara,
Cristo luminoso, Eterna Pascua, concédeme
descansar mi cabeza sobre tu hombro
y pronunciar tu nombre, Señor,
siempre hermano, hermano, siempre nuevo.
El reloj
Un padre antes de morir le dijo a su hijo:
- Éste es un reloj que tu abuelo me dio, y tiene más de 200 años. Pero antes de que te lo entregue, te pido que vayas a la relojería del centro, y les dices que quieres venderlo, así ves lo mucho que vale.
El hijo fue, y luego regresó donde su padre y dijo:
- El dueño de la relojería me paga 5 euros porque dice que es viejo.
El padre le dijo:
- Vete a la cafetería y pregúntale al dueño cuánto te da.
El hijo fue, luego regresó, y dijo:
- También me paga 5 euros papá.”
- Finalmente vas a ir al museo y le vas a mostrar ese reloj al director del museo.
Así lo hizo. Regresó muy contento y le dijo a su padre:
- ¡Me ha dicho que el reloj vale un millón de dólares!
El padre le dijo:
- Quería hacerte saber que en el lugar correcto sabrán valorarte de una manera correcta. No te pongas en el lugar equivocado, y si lo haces, no te enfades si no te valoran.
- Éste es un reloj que tu abuelo me dio, y tiene más de 200 años. Pero antes de que te lo entregue, te pido que vayas a la relojería del centro, y les dices que quieres venderlo, así ves lo mucho que vale.
El hijo fue, y luego regresó donde su padre y dijo:
- El dueño de la relojería me paga 5 euros porque dice que es viejo.
El padre le dijo:
- Vete a la cafetería y pregúntale al dueño cuánto te da.
El hijo fue, luego regresó, y dijo:
- También me paga 5 euros papá.”
- Finalmente vas a ir al museo y le vas a mostrar ese reloj al director del museo.
Así lo hizo. Regresó muy contento y le dijo a su padre:
- ¡Me ha dicho que el reloj vale un millón de dólares!
El padre le dijo:
- Quería hacerte saber que en el lugar correcto sabrán valorarte de una manera correcta. No te pongas en el lugar equivocado, y si lo haces, no te enfades si no te valoran.
sábado, 5 de marzo de 2022
Lenguaje de signos
Seve Lázaro, sj
Abre la puerta, Señor y entra para quedarte.
Sin prisa, repíteme como a un niño eso que quieres decirme.
Porque ningún sordomudo de la vida puede entender a la primera.
Saca tú del baúl de mi alma, uno por uno, los delirios y sofocos escondidos.
Y enséñame a mirarlos con tu calma,
mientras dejo que los dedos de tu Espíritu
mitiguen la tensión que me provocan.
Destrábame la lengua,
para que pueda contarte los fastidios, rencores y reveses
que se llevan tu serena paz de mi existencia.
¡Pon saliva sobre ellos! No sea que endurezcan
y logren atascar el manantial de tu amor, de tu esperanza.
¡Tenme paciencia, Señor!
Algún día, aprenderé a vivir solo de silencio…
Dios es azúcar
Un día la profesora le preguntó a los alumnos quién sabía explicar quién era Dios.
Uno de los niños levantó la mano y dijo:
- Dios es nuestro Padre, Él hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella. Nos hizo como hijos de Él.
La profesora, buscando más respuestas, fue más lejos:
- ¿Cómo sabéis qué Dios existe, si nunca lo habéis visto?
Toda la clase se quedó en silencio.
Pedro, un niño muy tímido, levantó sus manos y dijo:
- Mi madre, dice que Dios es como el azúcar en mi leche que me hace todas las mañanas, yo no veo el azúcar que está dentro de la taza mezclada con la leche, pero si no la tuviera, no tendría sabor. Dios existe, Él está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos, pero si se fuera, nuestra vida quedaría sin sabor.
La profesora sonrió y dijo:
- Muy bien Pedro, yo os enseño muchas cosas a vosotros, pero hoy tú me has enseñado algo más profundo que todo lo que yo sé. Ahora sé ¡que Dios es nuestra azúcar, y que está todos los días endulzando nuestra vida!.
Le dio un beso en la frente y salió sorprendida por la respuesta de aquel niño.
La sabiduría no está en el conocimiento, sino en la vivencia de Dios en nuestras vidas.
Teorías existen muchas, pero dulzura como la de Dios, aún no existe ni en los mejores azúcares.
No olvides colocar azúcar en tu vida. De este azúcar NO hay límites. Solo engorda el Alma y el espíritu, y te endulza el momento más amargo de tu vida.
Tenla siempre a la mano, y que nunca te falte ese buen azúcar... QUE ES DIOS.
Uno de los niños levantó la mano y dijo:
- Dios es nuestro Padre, Él hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella. Nos hizo como hijos de Él.
La profesora, buscando más respuestas, fue más lejos:
- ¿Cómo sabéis qué Dios existe, si nunca lo habéis visto?
Toda la clase se quedó en silencio.
Pedro, un niño muy tímido, levantó sus manos y dijo:
- Mi madre, dice que Dios es como el azúcar en mi leche que me hace todas las mañanas, yo no veo el azúcar que está dentro de la taza mezclada con la leche, pero si no la tuviera, no tendría sabor. Dios existe, Él está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos, pero si se fuera, nuestra vida quedaría sin sabor.
La profesora sonrió y dijo:
- Muy bien Pedro, yo os enseño muchas cosas a vosotros, pero hoy tú me has enseñado algo más profundo que todo lo que yo sé. Ahora sé ¡que Dios es nuestra azúcar, y que está todos los días endulzando nuestra vida!.
Le dio un beso en la frente y salió sorprendida por la respuesta de aquel niño.
La sabiduría no está en el conocimiento, sino en la vivencia de Dios en nuestras vidas.
Teorías existen muchas, pero dulzura como la de Dios, aún no existe ni en los mejores azúcares.
No olvides colocar azúcar en tu vida. De este azúcar NO hay límites. Solo engorda el Alma y el espíritu, y te endulza el momento más amargo de tu vida.
Tenla siempre a la mano, y que nunca te falte ese buen azúcar... QUE ES DIOS.
viernes, 4 de marzo de 2022
En Cuaresma ayuna de…
Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas
Ayuna de descontentos y llénate de gratitud
Ayuna de enfados y llénate de mansedumbre y de paciencia
Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo
Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios
Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida
Ayuna de presiones y llénate de oración
Ayuna de tristezas y amargura y llénate de alegría el corazón
Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás
Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación
Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros
Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se llenará de:
Paz, Confianza, Alegría y Vida
Ayuna de descontentos y llénate de gratitud
Ayuna de enfados y llénate de mansedumbre y de paciencia
Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo
Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios
Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida
Ayuna de presiones y llénate de oración
Ayuna de tristezas y amargura y llénate de alegría el corazón
Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás
Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación
Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros
Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se llenará de:
Paz, Confianza, Alegría y Vida
La Paz de Saberse en El Lugar Exacto
Jorge Bucay
Cuentan que en un monasterio situado en un valle de alguna región de China había un monje en extremo dedicado. Trabajaba duramente día a día para incorporar los preceptos de la vida Zen y las enseñanzas de sus maestros.
Se esforzaba de forma constante en mejorar: leía y releía las parábolas que le habían indicado sus maestros intentando comprender a fondo su significado, buscaba resolver los intrincados koan (esas historias paradójicas de la tradición Zen) y cumplía al pie de la letra con los preceptos establecidos para la vida de un monje.
Sin embargo, si bien había avanzado en su camino de superación personal, el último escalón, el satori, la iluminación, se le escapaba. No conseguía llegar a ese estado de paz que otros monjes le relataban y sobre el que tanto había leído.
Había oído hablar de un viejo y sabio maestro que vivía en un pequeño templo ubicado en lo alto de la montaña, allí donde las nieves nunca se derriten, y, como no sabía qué más podía hacer, decidió emprender el viaje. Preparó unas pocas cosas, un abrigo que le sirviera para afrontar el frío de las cumbres, y partió.
Después de una ardua travesía, divisó, perdido entre la blancura del lugar, el pequeño templo. Al llegar, el viejo maestro lo recibió con una taza de té caliente y le preguntó qué lo había llevado hasta allí.
El joven monje le contó entonces todos los esfuerzos que hacía y cómo la paz interior se le escapaba una y otra vez.
El maestro permaneció en silencio un largo rato. De pronto, por las ventanas del templo comenzó a verse caer una suave nevada.
- “Ven conmigo”, propuso el maestro. Se levantó, salió del templo y caminó unos metros más hasta detenerse en plena ladera de la montaña.
- “Mira bien los copos de nieve”, le dijo el maestro haciendo un amplio gesto con el brazo para indicar los copos que caían lentamente a su alrededor.
- “Míralos. ¡Qué sabios son! Cada uno cae exactamente en su lugar”.
Luego volvió a quedarse en silencio, y dicen que allí, viendo caer cada copo de nieve, el monje dedicado se sintió finalmente en paz.
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