viernes, 7 de octubre de 2022

En la fiesta de la Virgen del Rosario

Rezar el santo Rosario no sólo es hacer memoria
del gozo, el dolor, la gloria, de Nazaret al Calvario.
Es el fiel itinerario de una realidad vivida,
y quedará entretejida, siguiendo al Cristo gozoso,
crucificado y glorioso, en el Rosario, la vida.
María, pureza en vuelo, Virgen de vírgenes,
danos la gracia de ser humanos, sin olvidarnos del cielo.
Enséñanos a vivir; ayúdenos tu oración;
danos en la tentación la gracia de resistir.
Honor a la Trinidad por esta limpia victoria.
Y gloria por esta gloria que alegra la cristiandad.

Bella historia sobre el Rosario

Había una señora muy humilde, que vendía verduras por las casas. Cierto día, la tía Mary, así era conocida por todos, fue a vender sus verduras en la casa de un señor y allí perdió su rosario.
Después de algunos días, la tía Mary volvió a esa casa, y este señor cuando la vio, enseguida buscó el Rosario encontrado, y burlándose le dijo así:
– Usted ha perdido a su Dios.
– ¿Yo? ¿Perder a mi Dios? ¡Nunca!, respondió ella.
Entonces él sacó el rosario y le dijo:
– ¿No es este su Dios?
– Gracias a Dios, el Señor me ha devuelto mi rosario. Muchas gracias.
– ¿Por qué no cambia señora, este cordón con cuentas, por la Biblia?; preguntó él.
Y ella humildemente respondió:
– Porque yo no sé leer y con el Rosario, medito la palabra de Dios y la guardo en mi corazón.
– ¿Medita la palabra de Dios? ¿Cómo es eso? ¿Podría decirme cómo es eso?
– ¡Claro que sí!, respondió la tía Mary; y tomando el rosario le dijo:
– Cuando yo tomo la Cruz, recuerdo que el Hijo de Dios derramó Su Sangre en la Cruz, para Salvar a la humanidad.
Esta primera cuenta gorda me recuerda que hay un solo Dios omnipotente. Estas tres cuentas pequeñas me recuerdan las tres personas de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Esta cuenta gorda me recuerda la oración que Jesús mismo nos enseñó, que es el Padre Nuestro. El rosario tiene cinco misterios, que me recuerdan a las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, cuando cargó la Cruz. Y cada misterio tiene diez Ave Marías, que me recuerdan los diez mandamientos que Dios mismo escribió en las Tablas de Moisés.
El Rosario de Nuestra Señora tiene veinte Misterios, que son: cinco Gozosos, cinco Dolorosos, cinco Luminosos y cinco Gloriosos. Por la mañana, cuando me levanto para iniciar mi lucha llevando mi cruz del día, yo rezo los Misterios Gozosos, que me recuerdan el humilde hogar de MARÍA en NAZARET.
Al medio día, en mi cansancio y fatiga del trabajo, rezo los Misterios Dolorosos, que me recuerdan el duro camino que recorrió Jesucristo para llegar al Calvario.
Cuando llega el final del día, con las luchas que a veces perdemos, por haber olvidado que Dios está conmigo y que con Él todo lo puedo, rezo los Misterios Gloriosos, que me recuerdan que Jesús le ganó a la muerte para darnos la Salvación a toda la humanidad.

Y finalmente cuando me voy a dormir con la gracia de Dios, le doy gracias a ese mismo Dios que siempre es nuestra luz, que está pendiente de todos, así como invitándonos a ir a Él y esperando por nosotros con mucho amor, con el rezo de los Misterios Luminosos.
Y ahora, dígame: ¿Por qué me dice que he perdido a mi Dios?
Él… después de escuchar todo esto, le dijo con lágrimas en los ojos a la humilde señora:
– Yo..., no sabía que ese Rosario era un instrumento para meditar las grandezas de Dios. A mí me habían hecho creer que era un ídolo, y que los católicos lo adoraban; y por ello, ustedes eran unos idólatras.
Perdón por hablarle y juzgarle, sin haber averiguado primero. Por amor a Dios, enséñeme tía Mary… a rezar el Rosario.

domingo, 2 de octubre de 2022

Al ángel de la guarda

Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible, sé que estas a mi lado,
escuchas mis oraciones y cuentas todos mis pasos.
En las sombras de la noche, me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho tus alas que lo envuelven todo.
Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y lo siga,
que vaya siempre contigo hacia Dios, que te envía.
Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.
En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén

¿Qué valores tienes en tu vida?

En una carrera, el deportista Abel Mutai, representante de Kenia, estaba a solo a unos metros de la línea de meta, pero se confundió con la señalización y se detuvo pensando que ya había completado la carrera.
El deportista español, Iván Fernández, estaba justo detrás de él y al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, comenzó a gritar al keniano para que continuará corriendo; pero Mutai no sabía español y no entendió. Entonces el español lo empujó hacia la victoria.
Un periodista le preguntó a Iván:
- ¿Por qué hiciste eso?
- Mi sueño es que algún día podamos tener una vida comunitaria, respondió Iván
El periodista insistió. - ¿Pero, Por qué dejaste ganar a Kenia?
Iván le contestó - No lo dejé ganar, él iba el primero.
El periodista volvió a insistir: - ¡Pero podrías haber ganado tu!"
Iván lo miró y le respondió: - Pero, ¿cuál sería el mérito de mi victoria? ¿Cuál sería el honor de esa medalla? ¿Qué pensaría mi madre de eso?

Los VALORES se transmiten de generación en generación. Y tú, ¿qué valores les estás enseñando a tus hijos? No dejes que los principios se pierdan.

viernes, 30 de septiembre de 2022

El corazón dividido

           José Mª Rodríguez Olaizola

Entre seguirte y quedarme. Entre el amor y el miedo.
Entre fuerza y flaqueza. Entre historias y momentos.
Así deambulo.
Sí, Señor, vivo en una encrucijada.
Adoro la cruz, pero a lo lejos.
Te llamo maestro, mas hay lecciones que elijo ignorar.
Te quiero, eso es seguro. ¿Lo bastante? No lo sé.
Albergo contradicciones. Deseos opuestos.
Tengo un pie en cada camino y un sueño en cada horizonte.
Une en ti mis dispersiones. Abraza mis anhelos incompletos.
Sana mi corazón dividido.

Una broma del hombre santo

Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable a la vez que extravagante. La verdad es que ese hombre les llamaba la atención al mismo tiempo que los confundía. El caso es que le pidieron que les predicase. El hombre, que siempre estaba disponible para los demás, no dudó en aceptar. El día señalado para la prédica, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y debían recibir una lección. Llegó el momento de la prédica y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar al hombre santo confiados en pasar un buen rato con él. El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó:
-- Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros?
-- No -contestaron.
-- En ese caso -dijo-, no voy a deciros nada. Sois tan ignorantes que de nada podría hablaros que valga la pena. En tanto no sepáis de qué voy a hablaros, no os dirigiré la palabra.
Los asistentes, desorientados, se fueron a sus casas. Se reunieron al día siguiente y decidieron reclamar nuevamente las palabras del hombre santo.
El hombre no dudó en acudir hasta ellos y les preguntó:
-- ¿Sabéis de qué voy a hablaros?
-- Sí, lo sabemos -repusieron los aldeanos.
-- Siendo así -dijo el santo-, no tengo nada que deciros, porque ya lo sabéis. Que paséis una buena noche, amigos.
Los aldeanos se sintieron burlados y se marcharon indignados.
Desde luego, no se dieron por vencidos y convocaron de nuevo al hombre santo. El santo miró a los asistentes en silencio y calma. Después, preguntó:
-- ¿Sabéis, amigos, de qué voy a hablaros?
No queriendo dejarse atrapar de nuevo, los aldeanos ya habían convenido la respuesta:
-- Algunos lo sabemos y otros no.
Y el hombre santo dijo:
-- En tal caso, que los que saben transmitan su conocimiento a los que no saben.
Dicho esto, el hombre santo se marchó de nuevo al bosque.

El Maestro dice: Sin acritud, pero con firmeza, el ser humano debe velar por sí mismo.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Himno a los Arcángeles


Miguel, Gabriel, Rafael, los espíritus señeros
y arcángeles mensajeros de Dios, que estáis junto a él.
A vuestro lado se siente alas de fiel protección,
incienso de la oración y el corazón obediente.
"¿Quién como Dios?" Es la enseña, es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel al abismo se despeña.
Gabriel trae la embajada divina, y le lleva al Padre
el "sí" de la Virgen Madre, del Sol de Cristo alborada.
Por la ruta verdadera Rafael nos encamina
y nos da la medicina que cura nuestra ceguera.
Dios que nos diste a los ángeles por guías y mensajeros,
danos el ser compañeros del cielo de tus arcángeles.