viernes, 26 de enero de 2024
"Estate, Señor, conmigo..."
Estate, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y, cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.
Llévame en tu compañía,
donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das,
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.
Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tú das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas. Amén.
El silencio del ruiseñor
Un día en que la jaula estaba en un balcón, se acercó otro pájaro, le dijo algo al ruiseñor y se fue volando. Desde aquel día el incomparable ruiseñor permaneció en silencio.
El hombre, desesperado, llevó a su pájaro ante el rey Salomón, que conocía el lenguaje de los animales, y le pidió que le preguntase por las razones de aquel silencio. El pájaro le dijo a Salomón:
-- ‘En otro tiempo no conocía ni cazador ni jaula. Un día me enseñaron un apetecible cebo y, empujado por mi deseo, caí en la trampa. El cazador de pájaros me vendió en el mercado, lejos de mi familia, y me encontré en la jaula del hombre que aquí ves. Empecé a lamentarme día y noche, lamentaciones que ese hombre tomaba como cantos de agradecimiento y alegría. Hasta que vino otro pájaro a decirme: “Deja ya de llorar porque es por tus gemidos por lo que te guardan en esta jaula.” Entonces decidí callarme.’
Salomón tradujo estas frases al propietario del pájaro.
El hombre se dijo: ¿Para qué guardar un ruiseñor si no canta? Y lo puso en libertad.
martes, 23 de enero de 2024
Aprendiendo a ser discípulo
Florentino Ulibarri
Paseando por la orilla del lago, o recorriendo pueblos y ciudades,o adentrándote en el silencio del desierto,
o deteniéndote en las plazas públicas,
o contemplando las muchedumbres derrengadas,
o invitándote a comer en nuestra casa,
o haciéndote presente en las sendas y encrucijadas
que frecuentamos, y en las que nos perdemos...
nos ves tan atrapados en las redes del ayer y del presente
-en el trabajo, en la familia, en el ocio o en el negocio,
en el paro o en el confort, en el fracaso y en la desilusión,
en los viajes y en las soledades,
en las drogas con nombre o sin él, en las migajas de placer....
Pero Tú nos invitas y llamas a seguirte,
y ofreciéndonos un nuevo horizonte
si creemos y acogemos el reino que traes.
Y nosotros te escuchamos, y dejando todas las redes,
nos convertimos y nos vamos contigo,
y gustamos tu buena noticia al instante.
Mas al poco tiempo, como casi siempre,
viene la crisis, se nos nubla el horizonte,
nos hacemos reticentes y nos olvidamos de que nos enamoraste.
Pero Tú, que eres fiel,
vuelves a llamarnos por nuestro nombre
y a susurrarnos tus quereres
invitándonos a ser tus seguidores para que vivamos felices.
Un momento para la sabiduría
Cuando Charlie Chaplin decidió casarse con Oona, 30 años menor que él. Le dijo lo siguiente:
- Cásate conmigo para enseñarte a vivir y tú a enseñarme a morir...
- No Charlie, respondió ella, me casaré contigo para que me enseñes a madurar y te enseñaré a ser joven hasta el final.
Fue un matrimonio maravilloso, tuvieron 8 hijos y vivieron juntos hasta que Charlie murió a los 88 años... Quien ama no es duro, no se aburre, no huye, no deja, no engaña, y a quien no le gusta esconderse detrás de excusas artificiales... falsas excusas... frágiles.
Fue allí cuando compuso la canción Candilejas, una de sus estrofas reza algo así, "Tú llegaste a mi cuando me voy, eres luz de abril yo tarde gris", fue dedicada a su amor Oona
sábado, 20 de enero de 2024
Gracias, Señor
Que tengo los brazos abiertos, cuando hay tantos mutilados.
Que mis ojos ven... cuando hay tantos sin luz.
Que mis manos trabajan... cuando hay tantos que mendigan.
Que tengo buena salud... cuando hay tanta enfermedad.
Que tengo unos seres queridos... cuando hay tantos solitarios.
Que mis oídos escuchan, cuando tantos viven en silencio.
Que mi voz canta... cuando hay tantos que enmudecen.
Que tengo abrigo, techo y sustento... cuando hay tantos en la calle, que todo lo han perdido.
Que puedo volver a casa... cuando hay tantos que no tienen donde ir.
Que puedo amar, vivir, sonreír y soñar, cuando hay tantos que lloran, odian
y se revuelven en pesadillas.
Es maravilloso tener un Dios en quien creer...
cuando hay tantos que no tienen consuelo, ni tienen fe.
Es maravilloso Señor, sobre todo, tener tan poco que pedir y tanto que agradecer.
Te doy gracias Señor por la familia que me has prestado
por los amigos que me rodean
por los que se han alejado pero en un tiempo los disfrute
por todo lo que me permites disfrutar por tu misericordia infinita
que te hiciste pan para alimentar nuestro espíritu.
Gracias te doy, mi Señor,
por los momentos de enfermedad y por la salud
gracias por el dolor y enfermedad
gracias, Señor, por compartir tu amor en cada necesidad
gracias por que puedo confiar en ti ,te doy gracias Señor Jesús.
El precio de un olor
- Mmhh…- suspiró- ¡Qué delicia! ¡Si tan sólo pudiera comerme un bocado!
Y como no tenía una sola moneda en ninguno de sus harapientos bolsillos, siguió mirando sin dejar de suspirar. Con la esperanza de capturar aunque no fuera más que un poco de ese delicioso aroma, el hombre sostuvo un pedacito de pan por encima de la sartén durante algunos segundos y después se lo comió como si se tratara de un manjar.
El dueño del restaurante, que era un hombre grandote y avaro, vio al mendigo cuando intentaba atrapar con su pancito el aroma de su comida. Entonces salió del local, agarró al pobre por el cuello y lo llevó ante el juez, que era una persona justa. Exigía que el mendigo le pagara por las albóndigas.
El juez escuchó atentamente al hombre avaro, después extrajo unas monedas de su bolsillo y le dijo:
- Acérquese junto a mí un momento.
El dueño del restaurante obedeció y el juez sacudió su puño, haciendo sonar las monedas en el oído del demandante:
- ¿Para qué hace esto? -le preguntó el dueño avaro.
-Acabo de pagar por sus albóndigas -respondió el Juez. Con seguridad el sonido de mi dinero es un justo pago por el aroma de sus albóndigas.
jueves, 18 de enero de 2024
Plegaria a María, Reina de la Paz (2ª)
Monseñor Fernando Chica Arellano
Reina de las familias, allana el camino de nuestra vida.
Disipa las angustias que nos agobian.
Arranca de nosotros la tristeza.
Cancela los temores y sufrimientos
que no nos dejan conciliar el sueño.
Siembra la paz en nuestro interior.
Rosa mística, contigo no quedaremos defraudados,
pues Tú eres Refugio de los pecadores,
eres Madre buena y amorosa,
que siempre acudes en ayuda de tus hijos
que te veneramos con fervor.
Auxilio de los Cristianos,
tenemos la certeza de que tu mano poderosa
solucionará los problemas que tanto nos acongojan y
la violencia que marchita nuestra convivencia
y ensombrece nuestro futuro.
Santísima Virgen María, tómanos entre tus brazos
con la misma ternura con que acariciabas,
consolabas y cuidabas de Jesucristo,
nuestro Redentor, nuestro Hermano y Amigo,
nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.