Patrono de Guipúzcoa
Desde el solio do reinas gozoso, mira, Ignacio, a tus hijos guerreros;
De tu nombre y tu celo herederos, solo anhelan vencer o morir.
De Jesús tú les muestras la enseña, a la lid los convidas valiente,
Y tu mano corona su frente que el peligro jamás anubló.
Cada paso les cuesta un combate; cada día encrudece la guerra:
Con su sangre conquistan la tierra do tu voz inmortal los llamó.
Fuerte acero sus diestras empuñan; de Jesús el emblema sagrado
Entre rayos de luz esmaltado brilla, hermoso, en el aúreo broquel.
Gloria cantan sus voces alegres, y la gloria enardece sus almas;
solo ansían ganar nuevas palmas; solo ansían celeste laurel.
Acometen de nuevo con brío; sucumbir en la lid es su gloria;
y al gritar en su campo ¡victoria! se renueva en su pecho el ardor.
Tu escuadrón no abandones, Ignacio; seas siempre su norte y su guía,
En él crezca la noble porfía, que en sus pechos engendra el amor.
Cuando ruja la fiera tormenta, negro el cielo, los astros sangrientos,
ronco el mar, encontrados los vientos, ven ¡oh Padre! tu nave a salvar.
Con tu manto cobija tus hijos, dales fuerza, valor y consuelo;
haz que logren tu triunfo en el cielo victoriosos por siempre cantar.
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