domingo, 1 de noviembre de 2026

La nube que aprendió a descansar

            El cofre de las historias 

En lo alto del cielo nocturno flotaba Copito, una pequeña nube suave y esponjosa que pasaba todo el día corriendo de un lado a otro con el viento. Cuando la noche llegaba y las estrellas encendían sus pequeñas luces doradas, Copito seguía pensando en todo lo que tenía que hacer al día siguiente, dando vueltas en el aire sin poder cerrar sus ojitos. Se sentía cansada, pero su mente no paraba de flotar de aquí para allá, contemplando cómo todo el bosque debajo de ella se quedaba en completo silencio.

Al ver su inquietud, la Sra. Luna se acercó despacio, cubriéndola con un cálido manto de luz plateada. Con una voz suave como un susurro, le enseñó un secreto a Copito: para poder descansar, debía soltar el peso del día. Copito cerró los ojos, respiró muy profundo sintiendo el aire fresco de la noche y, al soltar el aire lentamente, dejó ir cada una de sus preocupaciones. Con cada respiración serena, Copito se iba volviendo más y más liviana, sintiendo cómo sus bordes se suavizaban y sus pensamientos se transformaban en dulces sueños de algodón.

Poco a poco, el ritmo del viento la arrulló como una cuna en medio de la tranquilidad de la noche. Copito se acurrucó junto a una estrella brillante, dejó caer sus párpados pesados y se entregó a un sueño profundo y reparador, sabiendo que el mundo entero también descansaba a su alrededor. El cielo estrellado la cuidó durante toda la noche hasta el amanecer.

MORALEJA "Aprender a desacelerar y soltar las cargas del día es un acto de amor hacia nosotros mismos. El descanso es el regalo que nos prepara para brillar mañana con renovada energía."

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