martes, 7 de noviembre de 2017

Gracias, Señoir

Gracias, Señor, 
por todas las personas humildes y limpias de corazón, 
que se fían de Dios; 
por las que comparten con misericordia 
las lágrimas de los tristes y se duelen con las injusticias; 
por las que tienen hambre de justicia y trabajan por la paz; 
aunque sean incomprendidas y perseguidas.
Gracias, Señor, 
porque crees en mis posibilidades de mejorar 
y me llamas para que avance por el camino del Evangelio, 
camino de la santidad. 
Con la ayuda de la comunidad y la fuerza del Espíritu, 
con el ejemplo de los santos y de tantas personas buenas, 
crecerá mi amor a Ti y a cuantos me rodean.

Tú eliges cómo vivir la vida

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". 
Era un gerente único porque tenía varias camareras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las camareras seguían a Pepe era por su actitud. Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunté: 
- No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?
Pepe respondió: 
- Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pepe, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor.
Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello.
Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.
- Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.
- Si lo es, dijo Pepe. Todo en la vida está en elegir, y elegir bien. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará a tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen, tú eliges como vivir la vida.
Reflexioné en lo que Pepe me dijo...
Poco tiempo después, deje la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.
Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, no acertaba con la combinación.
Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, a Pepe lo encontraron pronto y llevado a Urgencias. Después de ocho horas de quirófano y semanas en el hospital, Pepe fue dado de alta, llevando fragmentos de bala en su cuerpo. 
Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me respondió: 
- Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo.
Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: 
- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el suelo, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir.
- ¿No sentiste miedo?, le pregunté.
- Los médicos fueron geniales, continúo Pepe, no dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto." Supe entonces que debía tomar una decisión.
- ¿Qué hiciste?, pregunté.
- Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: sí, a las balas. Mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto.
Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la actitud, al final, lo es todo. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Tu comunidad

 Patxi Loidi

En tu casa, nadie es mayor que nadie.
Los cargos no son cargos.
La autoridad no es autoridad. 
No hay honores, no hay dignidades,
no hay méritos, no hay privilegios.
Aquí el primero es el último, y el último el primero.
No hay padres, ni maestros, ni jefes.
No hay más que un Señor.
Aquí todos somos hermanos
porque sólo Tú eres nuestro Padre,
y nuestro hermano mayor, Jesús.
Aquí aprendemos a lavar los pies.
Aquí venimos a servir a los demás.
Aquí venimos a amar desinteresadamente.
Aquí venimos a llenarnos de tu Palabra.
Aquí venimos a alimentarnos del Pan Vivo.
Aquí venimos a seguir las huellas de tu hijo Jesús.

La pregunta más importante

Durante mi segundo trimestre en la escuela de enfermería, nuestro profesor nos puso un examen sorpresa.  Yo era un estudiante consciente y leí rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la última: “¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela?”
Seguramente esto era algún tipo de broma, yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero, ¿cómo iba yo a saber su nombre?
Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen.  
- Absolutamente, dijo el profesor, en sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son importantes. Ellos merecen su atención y cuidado, aunque sólo les sonrían y digan “Hola”.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Caminante y peregrino, quiero ser, Señor

Jesús, Señor, hermano, amigo,
quiero arriesgar mi vida por amar, por servir, por liberar,
arriesgar contigo, siguiendo tu Evangelio.
No quiero ser conformista ni dejarme conducir
por criterios egoístas.
Quiero jugarme entero por la limpieza del alma,
por el amor verdadero,
por esa santa belleza del universo creado,
que nos confiaste a todos para su cuidado.
Y quiero ser caminante, peregrino,
creador humilde, criatura inteligente.
Escojo ir de la mano con los pobres de la tierra,
luchando por la justicia, por la paz de un mundo nuevo.
Te pido, Señor, tu Espíritu, soplo de tu alegría,
presencia de tu amor y fuente de mi energía,
Y la ayuda de tu Madre María,
mujer de esperanza, servidora creyente.

Los hijos del labrador

Los hijos de un labrador vivían en discordia y desunión. Por mucho que el padre les hablaba e intentaba acabar con sus enfrentamientos, sus hijos no entraban en razón.  Así que decidió darles una lección con la experiencia.
Les llamó y les dijo que le llevaran una gavilla de varas. Una vez que estaban todos y habían llevado las varas, hizo un haz con ellas y les dijo que las rompieran.
Por mucho que lo intentaron unos y otros y a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron.  
Entonces el padre deshizo el haz y les dio las varas una a una.  De esta forma, sus hijos las rompieron fácilmente.
- ¡Ahí tenéis! Les dijo el padre.  Si también vosotros, hijos míos, permanecéis unidos, siempre seréis invencibles ante vuestros enemigos.  Pero estando divididos, seréis vencidos uno a uno con facilidad. Nunca olvidéis que en la unión se encuentra la fortaleza.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Poema de José Luis Martín Descalzo

Y entonces... vio la luz
La luz que entraba por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida
y entendió que la muerte ya no estaba.
Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.
Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver al Amor sin enigmas y espejos;
descansar y vivir en la ternura;
tener la paz, la luz, la casa juntas
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura.