miércoles, 21 de marzo de 2018

Está es la oración que te dirijo

  R. Tagore 

Esta es la oración que te dirijo, Señor:
Sacude, sacude las desdichadas raíces de mi corazón.
Dame fuerza para llevar con garbo mis alegrías y mis tristezas.
Dame fuerza para que mis amores fructifiquen en servicio.
Dame fuerza para no abandonar al pobre
y para no doblar mi rodilla ante ningún poder insolente.
Dame fuerza para elevar mi mente
por encima de las trivialidades de cada día.
Y dame fuerza para rendir mi fuerza a tu voluntad, con amor.

El árbol que no sabía quién era

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: "No sabía quién era."
- Lo que te falta es concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?
- No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
- No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior.
Y dicho esto, el búho desapareció.
- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?, se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
- Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo alas aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión "Cúmplela". Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.
Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Y tú... ¿dejas crecer el roble que hay en ti? En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar. No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.
Pero sobre todo recuerda, jamás podrás conocer el propósito de tu vida si no rindes tu corazón a aquel quién te creo. Conocer a Dios es encontrar el propósito de Dios para nuestra vida.

lunes, 19 de marzo de 2018

Oración por el padre. Oración a san José

Señor, te agradezco por el padre que me has dado y que tanto admiro.
Haz que siempre lo ame más y que él se sienta amado.
Auméntale las alegrías y no permitas que yo, para él, me convierta en un peso.
Ayúdame a aliviar sus horas de cansancio y preocupaciones.
No dejes, Señor, que los desengaños le hagan decaer o que el desánimo le domine.
Ayúdale a afrontar, con renovado coraje, sus responsabilidades
 y a actuar frente a ellas de la mejor manera posible.
Que él sea firme y severo cuando sea necesario, sin dejar de ser bueno.
Que no se pierda en la impaciencia, sino que sepa perdonar mis flaquezas.
Que yo no repare en sus defectos, Señor, sino en sus cualidades
y que sepa no sólo admirar sus buenos ejemplos,
sino también imitarlo, especialmente cuando a mi vez tenga mis propios hijos.
Consérvalo, Señor, en tu amor
y que nuestra familia, viviendo ahora unida bajo tus cuidados y bendiciones,
pueda también vivir unida en el cielo, para cantar tu nombre. Amén.

ORACIÓN DE HUMILDAD A SAN JOSÉ
Enséñanos José
Cómo se es “no protagonista”.
Cómo se avanza sin pisotear.
Cómo se colabora sin imponerse.
Cómo se ama sin reclamar.
Dinos; José
Cómo se vive siendo ‘número dos’.
Cómo se hacen cosas fenomenales
desde un segundo puesto.
Explícanos
Cómo se es grande sin exhibirse.
Cómo se lucha sin aplauso.
Cómo se avanza sin publicidad.
Cómo se persevera y se muere uno
sin haber hecho nada más y nada menos
que cumplir la voluntad de Dios.

Cuando Dios creó a los padres...


Cuando Dios creó a los padres, comenzó con una talla grande. Un ángel se le acercó y le dijo:
- "¿Qué clase de padre es ese? ¿Si estás haciendo niños tan pequeños, por qué pones al padre tan alto? No podrá jugar a las canicas sin arrodillarse, arropar a un niño en cama sin torcerse la espalda, o besar a un niño sin encorvarse."
Dios sonrió y dijo:
- "Sí, pero si le hago del tamaño de un niño, ¿Cómo tendrían que crecer los niños?"
Cuando Dios hizo las manos del padre, éstas eran grandes. El ángel agitó su cabeza y dijo:
- "Las manos grandes no pueden sujetar un pañal, abrochar botones pequeños, poner una tirita, o quitar astillas después de haber jugado en el campo."
De nuevo Dios sonrió y dijo:
- "Lo sé, pero son lo suficientemente grandes para sostener todo lo que un muchacho pequeño vacía de sus bolsillos, y bastante pequeñas para acariciar la cara de un niño con una sola de ellas."
Entonces Dios modeló las piernas largas delgadas y los hombros anchos.
- "¿Te has dado cuenta que has hecho un padre sin regazo?," le dijo el ángel susurrando. A lo que Dios dijo:
- "Una madre requiere un regazo. Un padre necesita hombros fuertes para empujar un trineo, ayudar a un muchacho en una bicicleta, o sostener una cabeza soñolienta de un pequeño como un malabarista."
Cuando Dios estaba en medio de la creación se vieron los pies más grandes vistos hasta entonces. El ángel no pudo contenerse más:
- "Esto no es posible. ¿Crees que esos pies van a llegar rápido a la cama del bebé cuando llore por la noche, o andar en una fiesta de cumpleaños sin pisar a los pequeños invitados?"
Y Dios dijo:
- "Trabajarán. Ya lo verás. Soportarán y tendrán la fuerza para pedalear con un niño pequeño en bicicleta por la montaña o asustarán ratones en la cabaña de verano, y mostrarán al pequeño el desafío de llenar esos zapatos."
Dios trabajó toda la noche, dio al padre pocas palabras, pero una voz firme para mostrar autoridad; ojos que ven todo, pero con calma y tolerancia. Lo dotó también de una gran sabiduría para educar a sus hijos y tomar las decisiones correctas
Finalmente, agregó lágrimas. Entonces volvió al ángel y Dios le dijo:
- "¿Ahora estás satisfecho? ¡Puede amar intensamente como lo hace una madre!"
El ángel no dijo más.

domingo, 18 de marzo de 2018

Por los seminaristas

Señor, Jesucristo, Pastor bueno,
tú que conoces a todas tus ovejas
y sabes cómo llegar al corazón del hombre,
abre la mente y el corazón de los que buscan y esperan
una palabra de verdad para su vida;
hazles sentir que sólo en ti
pueden encontrar plena luz;
da valor a los que saben dónde encontrar la verdad,
pero temen que tu llamada sea demasiado exigente;
sacude el alma de los que quieran seguirte
en el ministerio sacerdotal,
pero no saben vencer las dudas y los miedos,
y acaban por escuchar otras voces.
Tú que eres la Palabra que ilumina
y sostiene los corazones,
suscita en aquellos a quienes llamas
valor para dar la respuesta de amor:
"¡Heme aquí, envíame!"

De exámenes

En vísperas de exámenes se presentó en casa de don Miguel de Unamuno uno de sus alumnos de griego, quien le dijo:
- “Vengo a pedirle un gran favor. Mañana me examinaré y no sé una palabra. Pero es que viene mi padre a Salamanca exclusivamente para presenciar mis exámenes porque el pobre cree que soy un chico muy inteligente. Me duele defraudarle, y por eso me atrevo a suplicarle que me pregunte usted una lección convenida, que yo me aprenderé esta noche lo mejor que pueda. Después usted me hace otras preguntas, yo no las contesto, y usted me suspende. Pero mi padre se irá contento”.
Le hizo gracia a don Miguel de Unamuno lo que le había pedido, y convino en preguntarle la lección diecisiete.
Al día siguiente, con todos los profesores presentes en el tribunal, ordenó el catedrático:
- “Dígame usted la lección diecisiete”.
Para su mayúscula sorpresa, dijo el alumno:
- “No la sé”.
Intrigado susurró Unamuno:
- “¿Es que no era la lección diecisiete?”
Y dijo el examinado:
- “Sí, pero es que no ha venido mi padre.”

sábado, 17 de marzo de 2018

Bendición irlandesa

En la fiesta de San Patricio

Que los caminos se abran a tu encuentro,
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratitud
el recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida.
Que todo don de Dios crezca en ti y te ayude
a llevar la alegría a los corazones de cuantos amas.
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
gracioso y generoso como el sol,
que sale entre las nubes y calienta el mar tranquilo.
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que los ojos de Dios te miren, que los oídos de Dios te oigan,
que la Palabra de Dios te hable, que la mano de Dios te proteja,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
otro te tenga, y nos tenga a todos, en la palma de su mano.