domingo, 14 de octubre de 2018

Al cabo de unos años...

             F. Ulibarri

Y al cabo de unos años, más o menos,
tras una buena dosis de aventura y desengaño,
volvemos a encontrarnos cara a cara,
porque queremos y aún soñamos,
con el Maestro que nos miró con cariño
aunque no seguimos su camino.
Y es que sus cuatro palabras
tan claras, suaves e imperativas
-ve, vende, da, sígueme-
se nos quedaron tatuadas en el alma
y no hemos podido borrarlas,
a pesar de sumergirnos en otras ofertas y baños.
Volvemos, nos acercamos, soñamos.
Y el Maestro, que no acostumbra a cambiar,
nos mira con viva esperanza,
y nos presenta nuevamente su alternativa
a contrapelo de la cultura que se estila:
vender, dar, no almacenar, vaciarse...
y seguirle olvidándose de ser héroes.
Y, al fin, le damos crédito y le aceptamos;
empezamos a vivir la vejez,
a pesar de las pérdidas y disminuciones,
como un camino de vida plena,
confiando a fondo perdido en su propuesta.
Y es que, Él no nos salvó por su poderío y fuerza,
sino por su vaciamiento y pobreza.
Por eso le dejamos a Él el volante y la brújula,
el mapa de carreteras y las preguntas,
para ver cumplido nuestro sueño y su promesa.
Hoy, Señor, nos fiamos y no oponemos resistencia.

El zapatero y el millonario

Un millonario pasaba gran parte de su tiempo contando sus monedas de oro. Muy cerca de su mansión vivía un zapatero que pasaba el día arreglando zapatos y cantando bellas melodías. Canciones que irritaban al hombre rico. Un día decidió regalarle unas monedas a cambio de que dejara de cantar.
El zapatero muy feliz dejó de cantar y de trabajar. Ahora pasaba su tiempo escondiendo las monedas, cambiándolas de sitio para que nadie se las robara.
Un buen día cayó en la cuenta de que las monedas le habían robado sus canciones y su paz interior. Se fue a la casa del millonario y le dijo: te devuelvo tus monedas y tú devuélveme mis canciones.

sábado, 13 de octubre de 2018

Ofrenda a la Virgen

Por tu inmensa bondad te ofrezco cuanto soy, Virgen María,
sembraste caridad en mi tierra baldía
y ha brotado la fe en tu cercanía.
Hoy, muy cerca de ti, quiero darte mi amor, Señora mía,
Eres luz en el cielo, un brillante refugio de alegría,
eres paz y consuelo, maternal compañía,
limpio Sagrario de la Eucaristía.
Tú sabías que yo, la humanidad soberbia,
te heriría y tu voz no tembló, humilde dices "fiat".
Te hiciste libre-esclava,
para servir a Dios con valentía,
y tu cuerpo encarnaba la futura agonía
del martirio que el Hijo sufriría.
Fuiste Madre de amor
desde aquel venturoso día,
en que, desde la Cruz, tu hijo Jesús,
nos dio a su Madre como Madre de todos.

Parábola de la rana hervida

Imaginad una cazuela llena de agua en cuyo interior nada tranquilamente una rana, se está calentando la cazuela a fuego lento. Al cabo de un rato el agua está tibia. A la rana esto le parece agradable, y sigue nadando.
La temperatura empieza a subir. Ahora el agua está caliente. Un poco más de lo que suele gustarle a la rana. Pero no se inquieta y además el calor siempre le produce algo de fatiga y somnolencia.
Ahora el agua está caliente de verdad. A la rana empieza a parecerle desagradable. Lo malo es que se encuentra sin fuerzas, así que se limita a aguantar y no hace nada más.
Si la hubiéramos sumergido de golpe en un recipiente con el agua a cincuenta grados, se habría puesto a salvo de un enérgico salto.

“Es un experimento que nos demuestra que un deterioro, si es muy lento, pasa inadvertido y la mayoría de las veces no suscita reacción, ni oposición, ni rebeldía”. 
Si nos fijamos en lo que está sucediendo en nuestra sociedad en las últimas décadas, estamos experimentando una lenta deriva a la que nos vamos acostumbrando. Un montón de cosas que nos habrían horrorizado hace 10 o 20 años, fueron poco a poco rebajándose y suavemente ofuscándonos hasta hoy, hasta tal punto que nos dejan indiferentes a la mayoría de la gente.

viernes, 12 de octubre de 2018

Himno a la Virgen del Pilar

Virgen Santa Madre mía luz hermosa claro día
que la tierra aragonesa te dignaste visitar.
Este pueblo que te adora, de tu amor favor implora
y te aclama y te bendice abrazado a tu Pilar.
Pilar sagrado, faro esplendente, rico presente de caridad.
Pilar bendito, trono de gloria, tú a la victoria nos llevarás.
Cantad, cantad himnos de honor y de alabanza
a la Virgen del Pilar.

Somos lo que somos…

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.
Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, un Clavel floreciendo y más fresco que nunca.
El rey le preguntó:
- ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
- Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste querías claveles -contestó la flor. Si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado. En aquel momento me dije: Intentaré ser Clavel de la mejor manera que pueda y heme aquí el más hermoso y bello clavel de tu jardín.

Si yo fuera, si yo tuviera, si mi vida fuera…
Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que tenemos o vivir amargados por lo que no tenemos o no podemos ser.
Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que Dios nos hizo únicos e irrepetibles, y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a hacer.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Me amaste sin medida

                  San Alfonso Mª de Ligorio

Jesús, me amaste sin medida.
Y, a tu amor, quiero corresponder con el mío.
Todo lo dejo, renuncio a todo, para entregarme del todo a Tí.
No tendré en el corazón más amor que el tuyo.
Prívame de todo, Jesús, pero no me prives de Tí.
Eres mi único bien.
Dame a entender lo que quieres de mí.
Y, que no piense más que en agradarte y amarte.
Amén