domingo, 5 de mayo de 2024

En el día de la madre

MADRE es la palabra más bonita de la tierra.
Es la que todos más queremos.
Es el único cariño que no engaña.
Es un ángel desprendido de los cielos.
Con ella nunca estamos solos.
A nuestro lado, con el cuerpo o con el alma,
siempre está la mujer buena, de ojos grandes,
siempre está la dulce madre sonriendo…
¡Verdad! ¡Cien veces verdad! la madre es lo más bueno,
porque la madre es flor y es cielo,
porque la madre es luz y caricia, es ternura y alegría,
y al tenerla poseemos lo más grande,
y al perderla, perdemos lo más bello.
Virgen María, Madre querida del cielo,
cuida siempre a nuestras madres.

La visita de Dios

Érase una vez un zapatero ya muy anciano y cansado. Deseaba morir para ir con el Señor y deseaba también que el Señor lo visitara en su tienda.
Un día mientras rezaba oyó una voz que le dijo: Mañana iré a tu tienda.
Se puso a trabajar más feliz que nunca pero no pasó nada especial. Al rato entró una señora quejándose de unos niños que la insultaban y le robaban parte de la compra. El zapatero habló con ellos y prometieron no hacerlo más.
Más tarde entró un forastero preguntando por una dirección y lo acompañó hasta el lugar indicado.
Luego entró una niña que tenía el padre enfermo y juntos se fueron en busca de un médico para que lo visitara.
Poco antes de cerrar la tienda llegó un mendigo que quería comer, lo llevó a la Cantina y le pagó la cena.
Cerró su tienda y se dijo, el Señor no ha venido a verme. Ya en casa y antes de acostarse oró diciendo: “Señor, he estado muy ocupado hoy, espero no hayas venido a visitarme mientras estaba fuera”.
Y una voz dijo:
"Vine a visitarte en cada persona que ayudaste. Sé que disfrutaste con mi presencia. Estoy muy contento del buen trato que me diste".

viernes, 3 de mayo de 2024

Estas cerca, Señor

Padre, te damos gracias porque nos llamas cada día
a construir un mundo nuevo.
Gracias porque nos invitas a mirar con esperanza el futuro.
Que tu mano nos sostenga 
en la vocación a la que hemos sido llamados.
Pon en nosotros la ternura, la fortaleza 
y la misericordia del Buen Pastor.
Señor, Tú nos invitas a vivir 
poniendo nuestra confianza en Ti.
Abre nuestros ojos para descubrirte presente
en medio del trabajo que ahora comenzamos.
Libéranos de todo aquello que nos ata.
Abre nuestro corazón para que tenga cabida en él
la alegría de sabernos mensajeros de tu Buena Noticia.
Gracias por animarnos a seguirte de cerca.

Una historia cómica y asombrosa!

Un pastor protestante pidió a la congregación que rezaran juntos para que se cerrara el bar del barrio. Después de orar durante varias semanas, en medio de una tormenta eléctrica, cayó un rayo que incendió el bar. Como el dueño, que además de ser ateo, estaba enterado de la oración, presentó una demanda contra la iglesia. El argumentó que la iglesia había rezado para que cayera ese rayo.
Pero el Pastor negaba tal cosa, diciendo:
-- “Nosotros no esperábamos que pasase algo así; el dueño del bar no puede probar que ese rayo lo ocasionó nuestra oración".
Finalmente, el juez que llevaba el caso dijo:
-- “¡No puedo creer lo que escucho: delante de mí tengo al dueño de un bar que es ateo y cree en el poder de la oración y, por otro lado, a un Pastor que no cree que su oración haya hecho algo!”

La pregunta es: cuando rezas ¿Realmente crees que Dios puede hacer un milagro?

miércoles, 1 de mayo de 2024

Himno a san José Obrero

Porque fue varón justo, le amó el Señor,
y dio el ciento por uno su labor.
El alba mensajera del sol de alegre brillo
conoce este martillo que suena en la madera.
La mano carpintera madruga a su quehacer,
y hay gracia antes que sol en el taller.
Cabeza de tu casa del que el Señor se fía,
por la carpintería la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa con Dios en la labor,
y alargas tú la mano del Señor.
Y, pues que el mundo entero te mira y se pregunta,
di tú cómo se junta ser santo y carpintero,
la gloria y el madero, la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

¡Qué afortunado soy!

              Cope Ribera

Un hombre lloraba sentado en el suelo de una plaza:
- No tengo nada. Estoy en la ruina. Soy el más pobre y desposeído de todo el pueblo.
- ¿Te gustaría tener algo de dinero? -le preguntó un desconocido al escucharlo.
- ¿Lo ves? Hasta me ofrecen limosna... ¡Qué terrible es mi situación!
- No te ofrezco limosna. Quiero comprarte algo -dijo el hombre.
- ¿No te das cuenta de que no tengo nada? ¿No lo entiendes? ¿No me ves vestido con harapos y durmiendo en esta plaza?
- Eso es, yo no veo muy bien. Un famoso cirujano me ofreció devolverme la vista si conseguía unos ojos sanos. Te compro los tuyos.
El hombre retrocedió asustado. Quien le hablaba estaba loco o borracho.
- No creas que estoy borracho -le dijo adivinando su pensamiento. Te ofrezco un millón por tus dos ojos...
- Estás loco- le dijo el otro-. Vete de mi vista antes de que te dé una patada.
- Eso -dijo el comprador-, eso. También podría ofrecer un millón por tus pies, los míos casi no me sostienen.
El hombre levantó el puño amenazante y gritó enfurecido:
- Si no te vas de aquí ahora mismo...
-Dos millones por tus manos- fue la única respuesta.
De pronto se dio cuenta de que el extraño viajero hablaba en serio. Lo supo cuando vio que de sus mangas anchas asomaban dos deformes muñones.
- Vete. Te lo pido por favor. No quiero venderte nada de lo que me pides.
- Eres muy afortunado. ¿Lo sabías?
El hombre hizo un silencio y luego dijo, casi para si mismo:
- No, no era consciente de lo afortunado que soy, acabo de enterarme gracias a ti...

lunes, 29 de abril de 2024

Contigo o sin ti

             José María R. Olaizola, SJ.

Sin ti, ¿Qué soy yo?
Una herramienta en desuso, un arpa desafinada,
un proyecto suspendido.
Soy un reloj detenido, una fuente abandonada,
un pantano moribundo.
Soy un columpio sin risas, un locutor sin palabras.
Soy una estatua sin vida, una planta desmayada,
Un bailarín sin oído, na ciudad olvidada.
Sin ti, soy solo una sombra o una voz amortiguada.
Mas contigo, todo cambia.
La herramienta se utiliza. La música abre la danza.
El proyecto se completa. El reloj marca las horas.
Y el agua la sed apaga. La charca se vuelve río.
El columpio, cabalgata. El narrador cuenta historias.
La estatua deja la piedra. La planta se despereza
Y el bailarín por fin baila.
La ciudad deshabitada recupera la alegría.
La luz disipa las sombras.
Y se vuelve poesía la voz que antes se ignoraba.