domingo, 8 de febrero de 2026
El sacerdote que fracasó
Después de 15 minutos de retraso, entraron tres niños, después de 20 minutos entraron dos jóvenes.
Así que el sacerdote decidió comenzar la Misa con las cinco personas.
Durante la Misa, entró una pareja que se sentó en los últimos bancos de la iglesia. Cuando el sacerdote proclamaba el Evangelio, entró otro señor con la ropa sucia y una cuerda en la mano.
Decepcionado y sin entender la causa de la escasa participación de los fieles, el sacerdote celebró la Misa con amor y predicó con entusiasmo y celo.
Cuando volvía a su casa fue asaltado y golpeado por dos ladrones que se llevaron su carpeta donde estaban su Biblia y otras pertenencias de valor.
Llegando a la casa parroquial, mientras se curaba las heridas, describió ese día como el día más triste de mi vida, un fracaso de mi ministerio, y el día más poco fructífero de mi carrera; pero no importa, todo lo hago con Dios y para Él.
Pasaron cinco años, el sacerdote decidió compartir esta historia con los feligreses en la iglesia. Cuando terminaba de contar la historia, una pareja destacada en esa parroquia lo detuvo y dijo:
— “Padre, la pareja de la historia que se sentó en el fondo éramos nosotros. Estábamos al borde de la separación abrumados por problemas y desacuerdos que había en nuestro hogar. Esa noche acordamos finalmente nuestro divorcio, pero primero decidimos venir a la iglesia para dejar nuestras alianzas y luego cada uno seguiría su camino. Después de escuchar su homilía olvidamos la separación esa misma noche. Como consecuencia, hoy estamos aquí con nuestro hogar y familia restaurados”.
Mientras la pareja hablaba, uno de los empresarios más exitosos que ayudaba en el sostenimiento de esa iglesia saludaba, pidiendo hablar con el sacerdote dijo:
— “Padre, soy el señor que entró medio sucio con una cuerda en la mano. Yo estaba al borde de la quiebra, perdido en las drogas, mi esposa y mis hijos se habían ido de casa a causa de mis maltratos. Esa noche traté de suicidarme, pero la cuerda se rompió, así que salí a comprar otra. Cuando me puse en camino, vi la iglesia abierta, decidí entrar aunque estaba muy sucio y con la cuerda en la mano. Esa noche, su homilía tocó mi corazón y salí de aquí con ánimo de vivir.
Hoy estoy libre de las drogas, mi familia volvió a casa y me convertí en el mayor empresario del pueblo.”
En la puerta de la entrada de la sacristía, el Diácono gritó:
— “Padre, fui uno de los ladrones que lo robaron. El otro murió esa misma noche cuando realizábamos el segundo robo. En su maletín, había una Biblia. La leí cada vez que me despertaba por la mañana. Después de tanto leer, decidí venir a esta iglesia.”
El Padre se quedó paralizado y empezó a llorar junto con los fieles. Después de todo, esa noche que consideraba como una noche de fracaso fue una noche llena de frutos y de vida.
Moraleja - Ejerce tu trabajo, tu misión con dedicación y celo independiente del número de participantes. Da lo mejor de ti todos los días, porque cada día eres un instrumento del bien para la vida de alguien. En los peores días de tu vida todavía puedes ser una bendición en la vida de alguien.
jueves, 5 de febrero de 2026
Bienaventurados
Álvaro Lobo, sj
Bienaventurados los jóvenes
porque pueden imaginar un futuro mejor.
Bienaventurados los novios,
Porque puedan vivir desde el amor.
Bienaventurados los padres,
porque pueden cuidar al estilo de Dios.
Bienaventurados los que entregan la vida por otros,
Porque Dios se lo paga a su manera.
Bienaventurados los que sufren,
Porque Dios les sostiene en sus manos.
Bienaventurados los atrapados por la rutina,
Porque algún día encontrarán sentido.
Bienaventurados los que encuentran su vocación,
Porque Dios les guiará desde lo escondido.
Bienaventurados los que sufren hambre, violencia e injusticias,
Porque son, sencillamente, los preferidos de Dios.
Una taza de té
Anónimo japonés
Un sabio japonés, conocido por sus doctrinas, recibió la visita de un profesor
universitario que había ido a verlo para preguntarle sobre su pensamiento. El
profesor tenía fama entre sus alumnos de ser orgulloso, soberbio y petulante.
No aceptaba las sugerencias de los demás, creyéndose siempre en posesión de la
verdad.
El sabio quiso enseñarle algo. Para ello comenzó por servirle una taza de té.
Empezó echando el té poco a poco. La taza se llenó. El sabio aparentando no
darse cuenta de que la taza estaba ya llena, siguió echando té y más té. Hasta
que la taza rebosó y comenzó a manchar el mantel. El sabio mantenía su
expresión serena y sonriente.
El profesor miró desbordarse el té y sin contenerse le dijo al anciano:
— “¡Está llena, no cabe más maestro!”
El sabio imperturbable y sin inmutarse, le dijo:
— Tú también estás lleno de tu cultura, de tus opiniones y conjeturas eruditas
y completas, igual como le ocurre a esta taza. ¿Cómo puedo hablarte de
sabiduría, que sólo es comprensible a los ánimos sencillos abiertos, si antes
no vacías tu taza?
El profesor comprendió la lección y desde aquel día se esforzó en escuchar las
opiniones de los demás.
martes, 3 de febrero de 2026
Perdóname, Dios
Me gustó mucho·
Perdóname, Dios,
por los días en que no te busco,
por las veces que me distraigo con el ruido del mundo
y olvido hablar contigo en silencio.
Perdóname por creerme fuerte
cuando en realidad soy frágil, por caminar confiado
cuando en el fondo voy temblando.
Perdóname por acordarme de Ti
solo cuando el peso se vuelve insoportable,
cuando el alma se cansa y las fuerzas ya no alcanzan.
Aun así, Tú sabes la verdad: yo siempre te necesito,
en los días buenos y en los oscuros,
en las sonrisas y en las lágrimas.
Te necesito cuando no entiendo,
cuando no hay respuestas,
cuando el corazón se llena de dudas
y la fe parece pequeña.
Te necesito cuando el miedo me visita de noche,
cuando el cansancio me apaga la esperanza
y siento que ya no puedo más.
A veces me alejo,
no porque no crea en Ti, sino porque me duele,
porque no sé cómo rezar
cuando las palabras no salen
y el alma solo sabe llorar.
Pero incluso en ese silencio,
sé que Tú me escuchas.
Gracias por no soltarme
cuando yo me suelto,
por buscarme cuando me pierdo,
por esperarme sin reproches,
con los brazos abiertos y el amor intacto.
Hoy vuelvo a Ti, Dios,
con el corazón cansado pero sincero.
No prometo ser perfecto, solo permanecer.
Porque aunque a veces no te busque,
aunque a veces me distraiga,
mi alma sabe una cosa con certeza:
sin Ti, nada me sostiene.
Sombreros
Anónimo japonés
Una pareja de ancianos pobres estaba
muy triste. Era víspera de año nuevo, nevaba fuertemente y no tenían qué comer.
La anciana le entregó a su marido unos adornos para el pelo que había fabricado
para que los vendiera y a así poder comprar comida.
El anciano partió al mercado a venderlos. En el camino se encontró con tres
estatuas de piedra. Se detuvo y les dijo:
- "¿Tienen frio, no?" Y comenzó a quitarles la nieve que tenían en
las cabezas.
Estuvo horas en el mercado tratando de vender los adornos. Pero no vendió
ninguno. Al rato se le acercó un hombre y le dijo:
-“Ha sido un mal día para las ventas. Yo tampoco vendí nada. Te propongo un
trueque: te cambio esos tres sombreros por tus adornos.
El anciano estuvo de acuerdo y se marchó de vuelta a su casa.
Al pasar por las estatuas les dijo:
- “Por favor usad estos sombreros, seguirá nevando”.
Ya en su casa y mientras le contaba a su mujer lo sucedido sintieron un gran
estruendo. Salieron a la puerta y vieron una gran cantidad de paquetes, bolsas
con comida y ropas. A lo lejos vieron a las tres estatuas de piedra. Ellas
habían traído todos esos regalos!
domingo, 1 de febrero de 2026
Felices
Fructuoso Mangas
Feliz el que sabe que Dios es su riqueza, porque ha descubierto lo mejor del mundo.
Feliz el que vive la vida con fortaleza, porque un día lo tendrá todo.
Feliz el que desea con ansia “otra cosa”, porque un día se cumplirá su esperanza.
Feliz el que tiene hambre y sed, porque un día comerá en la mesa del Rey.
Feliz el que tiene un corazón grande, porque el Padre un día lo abrazará en su Reino.
Feliz el que vive sin mal o sin mentira, porque un día podrá ver la sonrisa de Dios.
Feliz el que trabaja y vive por la paz, porque Dios mismo vive y trabaja con él.
Feliz el que corre el riesgo y sigue este Camino, porque un día alcanzará la corona de la Vida.
Cachorros para la venta
A los niños les atraen esta clase de anuncios y no pasó mucho tiempo para que uno entrara en la tienda y preguntara:
- ¿Cuál es el precio de los perritos?
- Entre 30 € y 50 €, contestó el dueño.
El niño sacó de su bolsillo unas pocas monedas:
- Sólo tengo 2.35... € ¿Puedo verlos?
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda, salió su perra corriendo seguida por cinco cachorritos. Uno de ellos no corría como los demás. El niño inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba.
- ¿Qué le pasa a ese perrito? -preguntó.
El hombre le explicó que al nacer, el veterinario dijo que tenía la cadera defectuosa y que cojearía el resto de su vida.
El niño se entristeció mucho y exclamó:
- ¡Ese perrito es el que quiero comprar!
El hombre replicó:
- No, tú no vas a comprar ese cachorro, si realmente lo quieres, yo te lo regalo.
El niño se disgustó y, mirando directo a los ojos del hombre, le dijo:
- Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré todo. Ahora, le doy los 2.35 €, y 50 céntimos cada mes, hasta que complete el pago.
El hombre contestó:
- Tienes que pensarlo antes de comprarlo porque nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros.
El niño se inclinó y se levantó el pantalón para mostrar su pierna izquierda inutilizada, sostenida con un aparato metálico. Miró de nuevo al hombre y le dijo:
- Bueno, yo tampoco puedo correr muy bien y el perrito necesitará a alguien que lo entienda.
Al hombre se le hizo un nudo en la garganta y sus ojos se llenaron de lágrimas... tomó aire, sonrió y dijo:
- Hijo, sólo espero que cada uno de estos cachorritos llegue a tener un dueño como tú.
En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie, te acepte y te ame incondicionalmente. Un verdadero amigo, es aquel que llega cuando los demás te han dejado.