sábado, 4 de enero de 2025

Dicen por ahí…

     José María R. Olaizola sj

Dicen por ahí
que si hay Dios está lejos, que el amor no funciona,
que la paz es un sueño, que la guerra es eterna, 
y que el fuerte es el dueño
que silencia al cobarde y domina al pequeño.
Pero un ángel ha dicho que está cerca de mi 

quien cambia todo esto,
tan frágil y tan grande, tan débil y tan nuestro.
Dicen que está en las calles,
que hay que reconocerlo en esta misma carne, 
desnudo como un verso,
que quien llega a encontrarlo ve desvanecerse el miedo, 
ve que se secan las lágrimas ve nueva vida en lo yermo. 
Dicen por ahí que si hay Dios está lejos, 
pero tú y yo sabemos, que está cerca, en tu hermano, 
… y esta en ti, muy adentro.

El regalo para María

María era una niña que vivía con su padre en una cabaña alejada de la gran ciudad. Su padre era leñador y la niña solía ayudarlo mucho cuando no estaba en el colegio. Quería ser como una de las niñas ricas que iban a su colegio. Quería usar los mejores vestidos y cada vez que se acercaba la Navidad, pedía muchas cosas a Santa Claus.
Sin embargo, en Navidad, María recibía regalos modestos y estaba enfadada con Papá Noel por no traerle lo que ella quería. Su padre le había explicado que los regalos no era lo más importante, sino que se trataba de una época para disfrutar en familia y pasar tiempo juntos. Pero ella no lo entendía del todo.
Cuando llegó Nochebuena, María ya estaba a punto de irse a la cama cuando oyó un ruido en la puerta de la casa. Salió disparada hacia allí, llena de ilusión pensando que sería Santa Claus con un regalo para ella, pero lo que encontró fue una lata vieja. Cuando miró dentro, descubrió a un gatito que lloraba sin parar. La niña se acercó, lo cogió en brazos y lo llevó junto al fuego para que se calentara.
Cuando pasaron las vacaciones de Navidad y le tocó regresar al colegio su alegría era tan grande que no cabía en sí de la emoción. Mientras todas sus compañeras hablaban de los regalos que les había traído Santa Claus, sintió pena por ellas. Se pasó todo el día pensando en lo que estaría haciendo Michón, como había llamado a su nuevo amigo, y comprendió finalmente a lo que se refería su padre cuando le explicaba que la Navidad no se reducía a los regalos. Entonces tuvo claro que quería a Michón y a su padre, y que vivir en el bosque era uno de los mayores regalos de su vida.

Moraleja: descubre el verdadero significado de la Navidad. En lugar de centrarte en los regalos materiales, aprende a valorar el amor y la compañía de tu familia. Recuerda que lo más importante en estas fechas es compartir tiempo con los que más queremos. 

viernes, 3 de enero de 2025

La historia del Grinch

Según se cuenta, en los años 70, en algún lugar del país de Noruega, vivía una familia rota, con una madre que maltrataba a sus hijos y un padre borracho. Tenían dos hijos, a quienes les prohibieron asistir a la escuela y los obligaban a trabajar para ellos. En el frío invierno y con fuertes vientos helados, los hermanos buscaban evitar problemas y maltratos por parte de sus papás, pero al ver que cada vez era peor, decidieron escapar de casa. En busca de un sitio donde refugiarse del frío, comenzaron a subir una montaña, pero el frío era tan intenso que uno de los hermanos murió en el camino.
El niño, con mucho dolor y enfadado, continuó su camino hasta llegar a la cima, dónde encontró una cálida cueva que lo mantendría con vida. A pesar de que el frío ya no era un problema, el niño debía conseguir alimento, así que esperaba la llegada de la noche, para bajar al pueblo y poder robar un poco de alimento y todo lo que pudiera, algo que realizó durante muchos años.
Pero los habitantes lo descubrieron y lo capturaron Los golpes que recibió fueron tan fuertes que hasta perdió su ropa. Esto motivó a aquel hombre a dejarse crecer el pelo hasta que todo su cuerpo quedara totalmente cubierto y poder así sobrevivir al intenso frío. Además se dice que se pintó de verde para parecer un monstruo y asustar a las personas para evitar que le hicieran daño. Por su apariencia le apodaron “El Grinch”, palabra que se refiere a una persona de mal genio.
El Grinch, detestaba la compañía humana y sus alegres celebraciones, solo compartía su hogar con su perro Max. Las celebraciones navideñas le molestaban más de lo habitual, sentía mucha envidia de que los habitantes de la villa pudieran estar tan felices durante esas fechas.
Pero Cindy Lou, una pequeña niña de la villa, decidió ayudarlo porque descubrió que de niño recibió malos tratos y burlas por su aspecto. Sintiendo pena del Grinch, y viendo que era la única que entendía su problema, Cindy Lou lo invitó a una fiesta en el pueblo, pero los del pueblo volvieron a ridiculizarlo y a llenarlo de insultos.
Triste y avergonzado, el personaje verde se le ocurrió un siniestro plan:: robarles la Navidad. Para ello, el Grinch se puso el traje rojo de Papá Noel, vistió a su perro de reno con una gran nariz colorada y se montó a un trineo para visitar los hogares del pueblo y llevarse los regalos y adornos del árbol de la plaza
Sin embargo, el Grinch, descubrió que, a pesar de haber robado todos los regalos y adornos de Villaquien, la alegría navideña llegó igualmente. Entonces, se dio cuenta de que la Navidad es mucho más que cosas materiales. Su corazón se hizo tres veces más grande, devolvió todo lo que había robado, y fue recibido afectuosamente en el pueblo y se quedó a vivir entre ellos con su amiga Cindy Lou.

¿Por qué este personaje odia la Navidad?
Grinch no era malo, era un niño herido atrapado en el cuerpo de un adulto. No odiaba la Navidad, pero le dolían los recuerdos que ella traía consigo. Cada luz, cada canción, cada risa le recordaba las heridas del pasado, los vacíos que nunca se llenaron y el amor que alguna vez anheló recibir.
Su corazón no era frío por elección, sino para protegerse. Aprendió a endurecerse para no sentir el peso de la tristeza que amenazaba con romperlo. Como tantas personas que hoy caminan por la vida con el corazón roto, Grinch no rechazaba la felicidad de los demás, aprendió reconciliarla con su propia historia.
A menudo juzgamos lo que no entendemos, pero detrás de cada gesto de ira, de cada intento de aislarse, hay una historia que merece ser escuchada. Tal vez el verdadero mensaje de Grinch no sea solo que el amor puede transformar, sino que también necesitamos aprender a ver más allá de las apariencias y recordar que incluso los corazones más rotos pueden encontrar la manera de latir de nuevo si les damos el tiempo y el cuidado necesarios.
Así como él descubrió que su soledad podía dar paso a una conexión sincera con otras personas, quizás nosotros podamos reconocer que detrás de cada 'Grinch' que encontramos hay alguien que solo necesita un poco de luz, un poco de compasión y mucha paciencia. Porque al final, todos merecemos una segunda oportunidad para sanar y sentir que el amor es real.

jueves, 2 de enero de 2025

Te pedimos la paz

              Víctor Manuel Arbeloa

Te pedimos la paz que nos es tan necesaria
como el agua y el fuego, la tierra y el aire.
La paz que es perdón que nos libera
de la rabia y la ira, de la envidia y la sangre.
La paz que es amnistía de presos y exiliados
que desean un hogar más digno y estable.
La paz que es libertad, la vida siempre abierta
en la casa y en la fábrica, en la plaza y la calle.
La paz que es el pan amasado cada día
que se rompe en la mesa con júbilo y con hambre.
La paz que es la flor de tu reino que esperamos
y que hacemos más bello y cercano cada tarde.
Te pedimos la paz, y a nosotros nos pedimos,
porque somos hermanos y Tú eres nuestro Padre.

El tamborillero

Hace mucho tiempo, cerca del pueblo de Belén, había un niño cuya familia era muy pobre. Su ropa no era elegante. En ocasiones sentía hambre, porque no tenía suficiente comida. Pero el niño poseía algo que le alegraba la vida. Tenía un tambor que había pertenecido a su padre. Muchos años atrás, cuando su abuelo era joven, un grupo de músicos viajeros había llegado al pequeño pueblo. Los músicos le dieron el tambor a su abuelo.
Cuando el niño tuvo edad suficiente, le enseñaron a tocarlo: ¡ropo-pon-pon! Entonces el tambor fue suyo.
Se pasaba tocando el tambor todo el día por el pueblo. Los demás niños lo seguían, marchando y cantando mientras él tocaba. En ocasiones, ¡hasta los animales se unían al desfile!
El niño tocaba el tambor tan seguido y tan bien que la gente del pueblo comenzó a llamarlo el ‘Niño del Tambor’. Siempre sonreían cuando lo escuchaban tocar y cantar. “Ropo-pon-pon, yo y mi tambor”.
También al pueblo del niño del tambor llegó la noticia del nacimiento del niño Jesús. Todos hablaban sobre el niño Jesús y querían llevarle regalos. El Niño del Tambor escuchó esto y pensó. "Yo también quiero ver a Jesús. ¿Pero qué podría llevarle de regalo?"
Esa noche, cuando se dirigía a Belén, vio algo sorprendente. Se encontró con tres Magos, cuyos camellos iban cargados con pesadas alforjas. Los Magos estaban vestidos con la ropa más fina que el niño había visto. ¿También iban a ver al bebé Jesús?
El Niño del Tambor escuchó mientras los seguía: "Esa es la estrella que seguimos", dijo uno. "Esa brillante estrella nos ha guiado a través de muchas noches. Mirad se ha parado en aquel establo."
Los tres Magos colocaron sus regalos junto al pesebre y dijeron: "Hemos seguido la estrella desde muy lejos, para ver al bebé recién nacido."
El Niño del Tambor vio los hermosos regalos que los reyes habían llevado. "Oh, ¿qué puedo hacer?, pensó. ¡Yo no tengo nada para regalarle!", bajó la cabeza y empezó a alejarse.
Entonces vio el tambor a su lado. Y dijo: “ya sé que puedo regalarle. ¡Cantaré y tocaré mi tambor para el niño Jesús!” Y comenzó a cantar suavemente en una esquina del establo: “El camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió, los pastorcillos quieren ver a su rey le traen regalos en su humilde zurrón. Ropo-pon-pon, ropo-pon-pon. Ha nacido en un portal de Belén el niño Dios”.
Cuando el Niño del Tambor comenzó a tocar y cantar, la gente se hizo a un lado para dejarlo pasar. Conforme se acercaba al pesebre seguía cantando: “Yo quisiera poner a tus pies algún presente que te agrade, Señor, mas tú ya sabes que soy pobre también y no poseo más que un viejo tambor, ropo-pon-pon, ropo-pon-pon. En tu honor frente al portal tocaré con mi tambor”.
María se dio cuenta de que el pobre niño del tambor les estaba dando un regalo, el mejor regalo que tenía. Era un regalo de amor. Ella sonrió y asintió con la cabeza para que continuara su canción.
“El camino que lleva a Belén yo voy marcando con mi viejo tambor. Nada mejor hay que yo te pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor ropo-pon-pon, ropo-pon-pon. Cuando Dios me vio tocando ante él, ¡me sonrió!

martes, 31 de diciembre de 2024

Meditación de fin de año

        Pedro Miguel Lamet

Cuando al mirarme en el espejo, vago
hacia la sombra que detrás me dejo
y desayuno en la ventana un poco
de esta luz que me regala el tiempo,
te pregunto, Señor, cómo me llamo
y quién es este que pregunta al cielo
ahora que dicen que se acaba un año
y lo despiden con risas y festejos,
como si el fin no fuera cada día
y cada hora un nuevo comienzo;
como si pudiera retornar al niño
que jugaba a peonzas en el suelo
o al soñador sentado en la escollera
por bucear tu luz entre los versos.
Me parece este paso como un río
que no puedo atrapar; cual un intento
que no tiene otro fin ni otra diana
que despeñarse en un desfiladero
donde el “yo” ya es la nada iluminada
una gota en el mar del Universo.

Historia de la canción “ven a mi casa esta Navidad”

Cuando la compuso el cantante argentino Luis María Aguilera Picca, conocido mundialmente como "Luis Aguilé", este señor tenía la misma edad que se cree que tuvo Jesús al morir en la cruz: 33 años, corría el año 1969 y esta emblemática canción se transformó en un himno navideño.
Compuso un tema que nos hablaba de la necesidad de compartir, de recordar y de perdonar. El mismo Luis Aguilé contó cómo surgió esta canción:
Estábamos en víspera de la navidad y me encontré con un amigo y cuando estábamos conversando, él me contó que iba a pasar la navidad, solo en un cuarto porque no tenía dinero para viajar a Valencia donde se encontraba su familia.
Me quedé pensando y al llegar a mi hogar me senté en un sillón de la sala y en un papel en 20 minutos compuse esta canción. Esa misma tarde lo llamé por teléfono y gracias a Dios me pude comunicar con él, lo invité a mi casa y celebramos la Nochebuena, juntos con mi familia.
Esta hermosa canción navideña, tuvo repercusiones extraordinarias y una inmensa aceptación en toda la América de habla hispana, en España y en las grandes colonias de hispanoamericanos que residen en los Estados Unidos de Norteamérica, precisamente por el sentimiento que su letra envuelve, además por el mensaje que el compositor quiso transmitir, lográndolo de una forma extraordinaria y profundamente sentida.
Hace unos años atrás, en una presentación especial al lado del gran Raphael, Luis Aguilé dijo que “Ven a mi casa esta Navidad” había llegado a ser una canción emblemática porque unía a las familias, porque recordaba los sentimientos y porque era una canción de espíritu de Navidad. “Es una de las mejores canciones de mi vida”, expresó el argentino, quien fallecería en octubre de 2009.
Ven a mi Casa esta Navidad (Luis Aguilé)
    Tú que estás lejos de tus amigos, de tu tierra y de tu hogar,
    y tienes pena, pena en el alma, porque no dejas de pensar.
    Tú que esta noche no puedes dejar de recordar,
    Quiero que sepas, que aquí en mi mesa, para ti tengo un lugar.
    Por eso y muchas cosas más, ven a mi casa esta navidad.
    Tú que recuerdas quizá a tu madre o a un hijo que no está,
    Quiero que sepas que, en esta noche, él te acompañará.
    No vayas solo por esas calles, queriéndote aturdir,
    Ven con nosotros y a nuestro lado intenta sonreír.
    Por eso y muchas cosas más, ven a mi casa esta navidad.
    Tú que has vivido, siempre de espaldas, sin perdonar ningún error,
    Ahora es momento de reencontrarnos, ven a mi casa, por favor.
    Ahora ya es tiempo, de que charlemos, pues nada se perdió,
    En estos días, todo se olvida, y nada sucedió.
    Por eso y muchas cosas más, ven a mi casa esta navidad.
    Por eso y muchas cosas más, ven a mi casa esta navidad.
    Por eso y muchas cosas más, ven a mi casa esta navidad.