lunes, 29 de abril de 2024

La leyenda del hilo rojo

Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de la existencia de una bruja capaz de ver el hilo rojo del destino. Intrigado, mandó llamarla para que encontrara el extremo del hilo atado a su meñique, que lo conduciría a su futura esposa. La bruja aceptó y juntos emprendieron la búsqueda.
Siguiendo el hilo, llegaron a un mercado donde una humilde campesina vendía sus productos con su bebé en brazos. La bruja se detuvo ante ella y le pidió que se levantara. Al acercarse el emperador, la bruja anunció: ‘Aquí termina tu hilo’.
El emperador, creyendo que era una burla, reaccionó con ira. Empujó a la campesina, haciendo que la bebé cayera y se lastimara la frente. Ordenó arrestar a la bruja y encerrarla.
Años más tarde, el emperador decidió casarse con la hija de un poderoso general, siguiendo el consejo de su corte. Llegó el día de la boda y la novia entró al templo, cubierta por un velo.
Al levantar el velo para ver su rostro por primera vez, el emperador se sorprendió al descubrir que su esposa tenía una cicatriz distintiva en la frente.

Reflexión: Nuestras acciones y decisiones, aunque parezcan insignificantes, pueden tener un impacto profundo en nuestro camino y en las vidas de aquellos que están a nuestro alrededor.

domingo, 28 de abril de 2024

Oración al Espíritu Santo

D. Juan Carlos Medina, párroco

Ven Espíritu Santo,
y ayúdame a mirarme a mí mismo con cariño y paciencia.
Enséñame a descubrir todo lo bueno que sembraste en mí,
y ayúdame a reconocer que en mí también hay belleza,
porque soy obra de un Padre divino
que me ama y me ha dado su Espíritu.
A veces me duelen los recuerdos de errores que he cometido.
Ayúdame a mirarme como Jesús me mira,
para que pueda comprenderme y perdonarme a mí mismo.
Ven, Espíritu Santo, derrama en mí toda tu fuerza,
para que pueda comenzar de nuevo
y no me desprecie a mí mismo.
No permitas que me dominen los remordimientos,
porque tu amor siempre me permite comenzar de nuevo.
¡Ven Espíritu Santo!

La planta de electricidad

Un misionero en África tenía una planta eléctrica con la que iluminaba la iglesia y su pequeña casa. Un día le hicieron una visita unos hombres de unas aldeas lejanas. Uno de ellos se fijó en la bombilla que colgaba del techo de la sala. Su sorpresa fue mayor cuando el misionero le dio al interruptor y la bombilla se encendió.
Uno de los visitantes le pidió una bombilla y el misionero, pensando que la quería como adorno, le dio una bombilla fundida.
En una de sus visitas a los poblados, el misionero entró en la choza del que le había pedido la bombilla y la vio colgada de una cuerda cualquiera.
El misionero tuvo que explicarle que para que diera luz necesitaba una planta, unos cables, una conexión y una bombilla nueva.

El misionero Jesús de Nazaret nos invita a todos, hoy, a vivir conectados a la planta eléctrica y a vivir una vida centrada en Cristo.

miércoles, 24 de abril de 2024

Al comenzar el día

Al inicio de nuestros trabajos, te damos gracias Señor.
Que todos nuestros esfuerzos contribuyan a hacer crecer tu Reino.
Que tu Palabra sea semilla que echa raíces en nuestra tierra.
Que esta jornada que ahora comienza nos traiga
paz y serenidad, esperanza y alegría.
Danos la fuerza suficiente para caminar por tus sendas.
Padre de la vida y del amor que nos has unido en tu nombre
para que santifiquemos la vida y el trabajo.
Enséñanos a vivir siendo testigos de tu perdón y solidaridad.
Danos fortaleza para que nunca devolvamos mal por mal.
Concédenos tu amor para que vivamos en fraternidad.

El pastor de ovejas y el ejecutivo

Cuentan que en cierta ocasión se apareció en el campo en el que pacían plácidamente las ovejas de un pastor, un elegante joven a bordo de un lujoso coche. Paró junto al pastor y, bajando del coche, al tiempo que le saludaba, preguntó:
-- ¿Es usted el dueño del rebaño de ovejas?
A lo que el pastor respondió que sí. Y el ejecutivo trajeado inquirió al pastor:
-- ¿Si le adivino el número de ovejas que tiene usted me regala una?
Y el pastor, socarronamente le contestó:
-- Es que son muchas.
-- No importa. ¿Me acepta el reto de regalarme una si le adivino cuantas tiene?
Y el pastor, más por intriga que por amor al juego, aceptó la apuesta del joven ejecutivo.
El ejecutivo se acercó a su coche, del que extrajo su smartphone activó su conexión GPS, se conectó a la red de satélites para tener una visión cenital del rebaño y del campo circundante. Descargó aquellas imágenes, y las volcó en un programa de visión artificial para que, después de introducirle una serie de parámetros, el programa evaluase el tamaño medio de las ovejas, la distancia media entre ellas, los algoritmos de cuantos machos, hembras y crías habría en el rebaño. Con todos esos datos, y tras los cálculos y verificaciones, el programa ofreció su respuesta: el rebaño tenía 1.415 ovejas.
Y así se lo hizo saber el ejecutivo al pastor:
-- Su rebaño tiene mil cuatrocientas quince ovejas.
El pastor miró incrédulo al ejecutivo, al tiempo que se rascaba la cabeza, indicando que había ganado la apuesta y le dijo que cogiese la oveja. Y al cabo de unos instantes, le replicó:
-- Y si yo adivino su profesión, ¿me devuelve la oveja?
El joven ejecutivo, mirando con gesto de superioridad le dijo al pastor que aceptaba su envite.
Y el pastor le miró al joven al tiempo que le decía:
-- Usted es un ejecutivo.
-- Ah, ¿si? ¿Y porqué lo sabe? -contestó el joven.
-- Pues por tres motivos, alegó el pastor: El primero, porque usted ha venido sin que se le necesite. El segundo, porque ha venido a decirme algo que yo ya sabía. Y el tercero, porque viene a presumir sobre algo de lo que no tiene la más mínima idea.
La cara del ejecutivo iba cambiando de color por la ira que acumulaba.
Para finalizar, el pastor espetó al ejecutivo:
-- Y ahora, si es tan amable, me devuelve el perro que ha cogido creyendo que era una oveja.

domingo, 21 de abril de 2024

Acción de gracias por nuestros pastores

Jesús, tú eres nuestro Buen Pastor, tú das la vida por nosotros, ´
vas delante y nos muestras el camino a seguir.
Hoy queremos rezar por tantos pastores que nos cuidan,
nos acogen y se dan sin medida:
padres y madres, catequistas, cantores.
Te pedimos por los sacerdotes,
y de una manera especial por el nuestro.
Dale fuerzas para que nos siga anunciando el Evangelio.
Bendícele por haber respondido a tu llamada,
cuando aún era un muchacho.
Discúlpale sus fallos y debilidades.
Es un hombre, sí, pero toca cosas divinas
y nos habla en tu nombre cuando consagra
o cuando nos ofrece tu perdón.
Ayúdale, Jesús, a acompañarnos
en la búsqueda de Dios en medio de la vida,
a llenarnos de esperanza en los momentos duros,
a consolarnos y a asistirnos en la enfermedad.
Que siempre sea fiel a ti, Jesús, Pastor bueno.

La oveja robada

Un pastor fue arrestado por haber robado una oveja. Él juraba que era inocente, que la oveja era suya y que hacía días que la había echado en falta.
Llevaron el caso al juez y éste no sabía cómo resolver el caso. Finalmente decidió que trajeran la oveja a la sala y mandó al acusador que saliera de la sala y llamara a su oveja.
La oveja no respondió a su voz, sólo levantaba la cabeza asustada.
El juez mandó luego salir al acusado y cuando éste comenzó a hacer su llamada habitual la oveja saltó y corrió hacia la puerta.
Estaba claro que la oveja conocía la voz de su dueño.
Su oveja, dijo el juez, lo conoce. Y entregó a la oveja a su pastor.